*Los expertos en futbol atribuyen apoyo de Trump a Argentina.
De la redacción
Tres semanas después del triunfo de la selección española sobre la argentina en la final del Mundial de Futbol 2026, se siguen discutiendo algunas cuestiones extrafutbol que concurrieron esta vez en la competencia mundialista.
La coronación del equipo representativo español en el Mundial no sólo representó una derrota deportiva para la selección de Argentina, que buscaba refrendar su título ganado en Qatar hace cuatro años, sino que otros personajes también resultaron vencidos.
El fascista presidente de Argentina, Javier Milei, tenía puesta sus esperanzas en la victoria de su selección, para hacer propaganda a su gobierno y frenar la pérdida acelerada de confianza que registra.
Y en ese propósito contaba con el apoyo decidido del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de quien Milei es un fiel y servil admirador desde antes de ganar el catgo de máxima responsabilidad del país sudamericano.
A ese apoyo interesado del gobernante estadounidense los especialistas en balompie internacional atribuyen las diversas modalidades de ayuda que los árbitros le dieron al equipo argentino.
Lo favorecieron en todos los partidos, incluyendo la final que tuvo como escenario el MetLife Stadium de Nueva York, pero de todos modos el equipo comandado por Lionel Messi cayó derrotado y fue humillado en cuanto a nivel de juego y deseos de ganar la Copa.
En este sentido, en el plano político internacional, se considera que Javier Milei y Donald Trump salieron también derrotados, y de alguna manera, también Giovanni Infantino, quien se mostró sumiso frente al protector del presidente argentino.
Las cosas no les resultaron como esperaban, porque la selección de Argentina de ahora no es la misma en calidad que la de hace cuatro años, cuando ganó merecidamente el Mundial de Qatar 2024.
Por ello el respaldo de los silbantes no fue suficiente para la concreción de los planes de Javier Milei y Donald Trump, que pudo imponer a su admirador al frente del gobierno de la nación sudamericana, pero fracasó en sus objetivos que tenía para la final del máximo torneo futbolístico del planeta.
La frustración del pueblo argentino aumentó el rechazo a Javier Milei, porque a falta de pan quería darle circo a sus gobernados, y ahora ni pan, ni circo, y deberá enfrentar la inconformidad de la mayoría por su política económica inhumana.
Trump, a su vez, probó una vez más que todo le sale mal, comenzando por las condiciones del bienestar de la mayoría de los estadounidenses, cuya selección tampoco pudo sobresalir en el Mundial, a pesar de la intervención directa del mandatario en los asuntos de la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA), como esa de lograr que le quitaran la expulsión a un seleccionado de la primera potencia económica y militar. Los dos personajes también fueron derrotados.






