*Evaden pago de impuestos desde siempre, pero hoy lo hacen para dañar al gobierno.
De la corresponsalía
Acapulco, Gro.- En el primer semestre de este año México recibió inversión extranjera directa, entre capitales ingresados del exterior y reinversiones de utilidades de empresas foráneas instaladas en el país, como nunca había ocurrido en un plazo similar.
Ese comportamiento de las corporaciones de otras naciones prueba la confianza en la estabilidad política, gobernabilidad y buenas condiciones de la economía (oportunidades para hacer negocios) en nuestro país, y cual contrasta con la posición de la ultraderecha empresarial, reacia a invertir, crear o ampliar factorías, generar empleos y producir: arriesgan el mínimo posible.
“La actitud en cuestión se combina con las diversas modalidades utilizadas para evadir impuestos, legales e ilegales, algo que un alto porcentaje del sector empresarial ha hecho desde siempre, pero ahora además forma parte de la estrategia general para debilitar los ingresos públicos y los márgenes de maniobra presupuestal del gobierno morenista”, explicó el académico, economista y analista político guerrerense, Ricardo Alberto Robles.
“Son tácticas que pasan desapercibidas para el grueso de la población, pero junto con el permanente despliegue de ataques mediáticos basados en mentiras contra la presidenta Sheinbaum Pardo, su partido y la 4T, tienen como finalidad desestabilizar al gobierno, porque dejó de estar al servicio del poder económico y ahora privilegia a los sectores empobrecidos en la aplicación de su gasto”, abundó.
México recauda impuestos apenas por arriba del 16 por ciento del producto interno bruto (PIB). En este sentido, “esta tributación es prácticamente la misma desde hace unos cuatro años y está por debajo incluso del porcentaje promedio que recaudan naciones de América Latina. Y es casi la mitad del promedio de los 38 países de la OCDE”, destacó el especialista.
La evasión fiscal reviste muchas formas, comenzando por el alto porcentaje de las ventas finales de productos al consumidor, liquidadas en efectivo y otros medios de pago, pero que no se facturan ni dejan registro, debido a las trabas que ponen los establecimientos comerciales -sobre todo grandes cadenas- para generar los documentos correspondientes. Todo con el fin de aumentar las ganancias, pero también para afectar los ingresos públicos como parte de la estrategia general anti-gobierno”, reiteró Ricardo Alberto Robles.
Esa misma finalidad tiene la escasa inversión que la ultraderecha empresarial (encabezada por Ricardo Salinas Pliego), justifica con el argumento de que no hay certeza jurídica ni un Poder Judicial independiente, “lo cual es falso, como lo prueba el aumento de la inversión extranjera directa, y no han presentado un solo caso en el cual se haya torcido la ley para favorecer al Poder Ejecutivo en sus conflictos con las corporaciones empresariales”, comparó el entrevistado.
Evadir el pago de impuesto, invertir lo mínimo y desinformar por conducto de sus grandes medios informativos forman parte de la misma estrategia del reducido número de grandes empresarios que integran la ultraderecha mexicana (fortalecida desde Carlos Salinas de Gortari) y que están contra la cuarta transformación, abundó el científico social.
“Su objetivo es desestabilizar al gobierno, restarle apoyo popular, específicamente electoral, con miras los procesos comiciales del 2027, pero fundamentalmente para 2030, cuando estará en juego la presidencia de la República, que buscan recuperar para sus intereses”, concluyó






