*El izquierdista Luiz Inacio Lula da Silva contra el ultraderechista Flavio Bolsonaro
De la redacción
El día de hoy cerca de 159 millones de Brasileños definirán con su voto los resultados de las elecciones generales de ese país, el más poblado y de la mayor economía de América Latina. Acudirán a las urnas para elegir presidente de la República, en una jornada de votación que tendrá impacto positivo o negativo en toda la subregión del Continente, por los proyectos de nación que enarbolan los dos principales candidatos presidenciales: el izquierdista Luiz Inacio Lula da Silva y el neofascista Flavio Bolsonaro.
Se trata de elecciones generales que incluyen 54 de las 81 senadurías, los 513 integrantes de la Cámara Federal; contiendas por todas las gubernaturas y los congresos de todos los estados, de acuerdo con información recabada por este medio informativo, pero el interés del mundo está en la lucha entre Lula y Bolsonaro, hijo del ultraderechista expresidente Jair Bolsonaro.
En la elección presidencial de Brasil está interviniendo descaradamente el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien ha impuesto ya a gobiernos ultraderechistas y serviles a sus intereses en varios países latinoamericanos, por lo que esos objetivos estratégicos de la primera potencia económica y militar del mundo y su neonazi mandatario pueden lograrse o frenarse en Brasil el domingo próximo.
Las encuestas daban como favorito a Lula, del Partido de los Trabajadores (PT), con entre el 36 y el 43 por ciento de intención del voto, contra entre el 29 y el 37 por ciento de Bolsonaro. El voto es opcional en Brasil desde los 16 años, y obligatorio desde los 18 y hasta los 70 años, y si ninguno de los candidatos obtiene el 50 por ciento, irán a una segunda vuelta el día 25 de este mes, donde se enfrentará sólo los dos más votados el domingo.
Lula ha participado en seis elecciones presidenciales, de las cuales perdió tres y ganó otro número igual. Trump busca tener a sus servicios a todos los gobiernos de América Latina, pero especialmente a Brasil, por sus abundantes recursos naturales, incluyendo los denominados “tierras raras”.
Brasil tiene una fuerte presencia de capitales chinos y un intercambio comercial cuantioso con el gigante asiático, a lo cual busca Trump ponerle fin, por ello busca influir en los resultados de la elección presidencial del domingo, en apoyo de Flavio Bolsonaro, quien ofrece en su campaña alinearse a Estados Unidos y aplicar un tardío y extremo neoliberalismo, con el retiro del Estado de la economía, adelgazamiento de las estructuras institucionales, venta de empresas públicas y otorgamiento de grandes facilidades para la inversión estadounidense inclusive en actividades ahora reservadas al Estado.
Lula promete profundizar los programas sociales, continuar con un gobierno al servicio del pueblo (214 millones de habitantes), pero las encuestas y analistas políticos brasileños consideran casi imposible que triunfe en la primera vuelta con el 50 por ciento de la votación, dado que el sufragio se dispersará porque participan candidatos de 11 organizaciones políticas más, aparte del Partido del Trabajo y el Liberal. Si hay segunda vuelta, los partidos perdedores se sumarán a uno de los dos grandes, y no hay certeza a quien favorecerán mayoritariamente los votos de lo que en México se llama “la chiquillada”.
En México la mayoría desea el triunfo de Luiz Inacio Lula da Silva, por afinidad ideológica, y porque de perder, nuestro país quedaría aislado entre tantos gobiernos neofascista que ya impusieron Donald Trump y Marco Rubio. Éstos ya no estarán como mandos de Estados Unidos cuando en el 2030 se elija presidenta o presidente para relevar a Claudia Sheinbaum Pardo.






