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Parece que Ruffo Appel se dedicaba a las relaciones públicas en la prisión

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Foto: archivo.

*Dialogaba en el Altiplano con presuntos delincuentes de “cuello blanco”.

De la redacción

En una situación que siembra dudas respecto de si el Centro Penal Federal de Readaptación Social número uno, más conocido como el “Altiplano”, sigue siendo de alta seguridad y severas restricciones para los reos, el exgobernador de Baja California, Ernesto Ruffo Appel habló de sus actividades ahí, como si hubiese estado en una prisión de mediana seguridad.

En varias entrevistas que con frecuencia concede a medios informativos de circulación nacional, el primer mandatario estatal de oposición en la historia de México, revela la gran libertad que tenía en ese reclusorio federal.

En su casa de Ensenada Baja California, que le sirve de prisión domiciliaria en su proceso penal por los delitos de delincuencia organizada y delitos en materia de hidrocarburos, habla entusiasmado de encuentros con quienes fueron poderosos en sus respectivos  estados, y ahora están presos, acusados de delitos graves.

Por lo que Ruffo Appel ha revelado a periodistas, deja la impresión de que el panista, que ahora apoya a SOMOS (el nuevo partido que dirige Guadalupe Acosta Naranjo, uno de los políticos más desprestigiados de México, utilizaba su tiempo en hacer relaciones públicas con quienes desde sus altos cargos delinquieron.

En las entrevistas habla con entusiasmo de que como interno de la cárcel de máxima seguridad, ubicada en Almoloya de Juárez, Estado de México, se dedicaba a conversar con exgobernadores acusados de proteger al narcotráfico.

Por ejemplo, se refirió a que platicaba con Mario Marín, el “gober precioso”, de Puebla; o con Tomás Yarrington, de Tamaulipas, preso por presuntamente apoyar al “Cartel del Golfo”.

De la misma forma. En las entrevistas Ruffo Appel habla con entusiasmo de sus pláticas con César Duarte, exgobernador de Chihuahua, detenido por actos de corrupción y por despojo a la nación de aguas, que utilizaba en sus tierras, para lo cual construyó ilegalmente una presa.       

Ya como exgobernador con antigüedad en el Penal Federal de Readaptación Social, al exgobernador bajacaliforniano le tocó saludar a un “nuevo” en esa cárcel: el exgobernador de Guerrero, Ángel Aguirre Rivero.

Éste se encuentra vinculado a proceso por ocultar pruebas para impedir que se esclareciera la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, ocurrida entre la noche del 26 y la madrugada del 27 de septiembre del 2014, en Iguala, cuando el nuevo inquilino del Altiplano gobernaba Guerrero.

Ruffo Appel, en sus actividades de relaciones públicas en el interior del citado penal, dialogó con el político guerrerense, quien fue ingresado a esa cárcel el 6 de agosto, cuando el bajacaliforniano llevaba más de 20 días recluido.

También con buen ánimo, el vinculado y procesado en prisión domiciliaria se dio tiempo de conversar con los hermanos Manuel Roberto y Fernando Farías Lagunas, presos en el Altiplano como presuntos jefe de una extensa red de contrabandistas de combustibles, que operó cuando ellos, marinos de carrera, eran altos funcionarios  de Aduanas; es decir, el mismo tipo de delitos que enfrenta Ruffo Appel, quien para nada denuncia malas condiciones carcelarias en El Altiplano.

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