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La corrupción es condenable, pero más cuando afecta la salud del pueblo

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Los problemas de los mexiquenses son los mismos o más que hace tres años.

LA CORRUPCIÓN ES CONDENABLE,

PERO MÁS SI AFECTA LA SALUD

EL GEM DEBE INFORMAR POR QUÉ CONSINTIÓ

EL SAQUEO DE FONDOS FEDERALES DEL ISEM

Desde el primer año del sexenio del presidente Andrés Manuel López Obrador, una vez que se convencieron de que no les abriría las lleves para saquear al erario mediante diversas modalidades, puestas en prácticas especialmente en este siglo, desde el gobierno de Vicente Fox Quesada, los grandes medios informativos pusieron en marcha una campaña de desprestigio.

Las críticas infundadas se dirigieron a todas las áreas gubernamentales, pero pusieron énfasis en el sistema de salud, cuyas fallas fueron sobredimensionadas con el objetivo de recuperar sus privilegios, que no eran otras cosas más que la corrupción disfrazada de mecanismos de proveeduría de bienes y servicios, y de intermediarismo en el sistema de salud.

Los 36 años de gobiernos neoliberales terminaron de facto con el carácter público del sistema de salud, porque los servicios al universo de mexicanos protegidos por la seguridad social y el de la población abierta, porque se privatizaron los servicios más demandados, como los de laboratorios, diálisis, hemodiálisis, rayos X, ambulancias, hasta abarcar las camillas y las sillas de rueda.

Cientos de miles de millones de pesos obtuvieron políticos, empresarios con fuertes vínculos con el poder público y los grandes medios informativos convertidos en proveedores de medicinas y su distribución; es decir, por la intermediación, porque no era fabricantes, sino “coyotes” con inmenso poder e influencia en las autoridades.

Todo ese imperio se esfumó con la pérdida de la presidencia de la República por parte del PRIAN, pero no desapareció la esperanza de que mediante campañas de desprestigio y su poder mediático la administración morenista del tabasqueño cedería y las cosas volvieran a la situación de antes, cuando tenían a los presidentes sometidos y al servicio de sus intereses y de los intereses que el poder fáctico mediático representaba y representa: el de ese sector minoritario, concentrador de la riqueza nacional: la ultraderecha empresarial.

La ilusión de los grandes medios informativos y sus patrocinadores renació con la esperanza de que la presidenta Claudia Sheinbaum abandonara los principios de la cuarta transformación y del Movimiento de Regeneración (MORENA); sobre todo, creían que la mandataria no estaría dispuesta a sufrir campañas de desprestigio, como las padeció su antecesor y correligionario tabasqueño.

Se equivocaron, por lo que nuevamente decidieron convertirse abiertamente en opositores de las actuales autoridades federales, y como a través de la proveeduría de fármacos era donde obtenían las mayores sumas de dinero, mantienen sus ataques y los centran en el sistema público federal de salud.

No obstante, así como trabajaban en la Federación, al mismo tiempo sometían a los gobiernos estatales, que recibían fondos federales para financiar sus sistema de salud a la población abierta, práctica que se sí se extendió, como ocurría en suelo mexiquense ya en el actual sexenio, lo cual está por terminar.         

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