DICEN TENER MUCHOS SEGUIDORES, PERO POCA
CREDIBILIDAD DEL PODER MEDIÁTICO MEXICANO
MAXIMILIANO CASTILLO R.
Los grandes medios informativos mexicanos, impresos, televisivos, radiofónicos, sus redes sociales y la de sus periodistas más conocidos, casi a diario hablan de millones y millones de seguidores. En algunos casos mencionan decenas de millones, por lo que sumados los de todos, serían más de cien millones.
Y es posible que se trate de los mismos seguidores; es decir, que ven, escuchan o leen a los mismos medios informativos y a los mismos periodistas, pero esa información confirma lo que en este espacio hemos sostenidos desde que se conocieron los resultados de la elección del 2018.
En esa contienda participaron a favor del gobierno y el PRI, con una campaña de basada en ataques y calumnias extrema contra Andrés Manuel López Obrador, como no se había conocido en la época posrevolucionaria, y los estudiosos del tema comparan ese comportamiento mediático con el padecido por el presidente Francisco I. Madero, financiado por la embajada de Estados Unidos, y que generó las condiciones para la traición y golpe militar de Victoriano Huerta.
Los medios informativos fracasaron en su intento de descarrilar la candidatura del político tabasqueño. Le fallaron al gobierno y al PRI, pero lo más grave fue que evidenciaron algo que mantenían en secreto: su falta de poder persuasivo sobre los votantes. Quedó destrozado el mito de que nadie podía hacer carrera política sin esos medios informativos y, mucho menos, en contra de ellos, lo cual constituía, precisamente, su capacidad de chantaje a los poderes político y público.
Esa carencia de credibilidad de los medios informativos y sus periodistas en materia electoral fue más evidente en el 2024, cuando se convirtieron en activistas en favor de Xóchitl Gálvez, candidata presidencial del PAN y el PRI, dos partidos que habían gobernado al país. La propaganda en su favor, desplegada por casi todo el universo periodístico de la Ciudad de México les hizo perder votos al PRI, PAN y PRD, en comparación con los obtenidos en el 2018; su credibilidad terminó de desplomarse.
Desde el primer día del sexenio de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, esos medios informativos y sus periodistas, que se convirtieron abiertamente en opositores, pusieron en marcha una furiosa campaña de desinformación y mentiras, para desestabilizar su gobierno, con el fin de que les abriera las puestas al saqueo del erario mediante diversas modalidades.
También fracasaron y ratificaron su pérdida de credibilidad y confianza, salvo entre la derecha y la ultarderecha, porque la titular del Poder Ejecutivo Federal ganó el cargo con el 59.7 por ciento de la votación válida, y después de dos años de ataque, ofensas, falta de respeto y difundir mentiras, ahora tiene un respaldo del 72 por ciento, en el promedio de las encuestas; es decir, más de 20 puntos porcentuales.
Eso se explica por los buenos resultados de la gestión morenista desde la presidenta de la República, pero también por la pérdida de credibilidad del universo mediático entre la población, salvo en el segmento derechista y ultraderechista, que es minoritario.
Los medios y sus columnistas, analistas e informadores ya no puede sostener eso de que sin ellos (y menos contra ellos), ningún partido, político o política puede alcanzar el poder en México.



