*Sólo el capital financiero mundial, con sede en N.Y., puede lavar dinero de drogas.
De la redacción
Tres empresas del sector financiero mexicano, una de ellas vinculada a Alfonso Romo, empresario neolonés, y por un tiempo colaborador del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, han sido señaladas por el Departamento del Tesoro estadounidense de “blanquear dinero” proveniente del tráfico y venta de drogas.
CI Banco, Vector e Intercam, son las que enfrentan este problema. Las autoridades hacendarias le pidieron pruebas de sus acusaciones al Departamento del Tesoro, y dieron a conocer que aquí se efectuó una investigación por parte de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) sobre esas entidades financieras y que se encontraron irregularidades administrativas, pero no actividades delictivas.
Por las fallas la CNBV impuso multas a las tres empresas, por un monto conjunto de 134 millones de pesos, pero no presentó denuncia penal contra sus dueños o representantes y apoderados legales.
La oposición mediática presentó el problema como si fuera un conflicto entre los gobiernos estadounidense y mexicano y no entre particulares y el primero, pues suponiendo que las investigaciones del Departamento de Estado encuentren culpables a las financieras, procederá contra de ellas, no contra las autoridades mexicanas, que no son objeto de señalamientos de algo que se cometió allá.
Como quiera que sea, el gobierno de Donald Trump ignora o finge ignorar el grave problema del “lavado de dinero” por parte de del sistema de grandes bancos y del capital financiero mundial, gran parte de origen sionista, cuyas sedes principales se localizan en los lujosos edificios de Nueva York, Washington, Los Ángeles y Chicago; sobre todo, en el caso de los grandes fondos de capital o de inversión
El gran negocio en su vertiente ingresos-ganancias corre por cuenta de esos banqueros y financieros estadounidenses, que tan sólo algunos fondos de inversión manejan 10 billones de dólares, y sin problemas pueden introducir al circuito legal del dinero los 400 mil millones de dólares que representa la venta de drogas al menudeo en el mercado estadounidense de las sustancias tóxicas ilegales.
Allá está el gran negocio, y en la lógica brutal del capitalismo, sólo con ingenuidad o perversión puede creerse que ese voraz sistema iba a permitir que narcotraficantes colombianos, peruanos, venezolanos o mexicanos sean los dueños del negocio criminal, como parece que lo piensa Donald Trump, caracterizado por respaldar las peores causas dentro y fuera del territorio estadounidense, como lo muestra su respaldo al genocida y violador del derecho internacional, Benjamin Netanyahu y el neonazis ucraniano Volodimir Zelensky.
Las tres empresas mexicanas investigadas carecen de capacidad para lavar un porcentaje importante de los ingresos de la venta de drogas al menudeo en territorio estadounidense: podrían ser “chivos expiatorios”, aunque fueran culpables.





