*Comercio de agua robada, a la vista de gobiernos. *Pasa lo mismo con tala ilegal.
De la redacción
El robo y comercialización de agua potable a gran escala se efectúa a la vista de todos, incluyendo a las autoridades municipales y estatales, sin actuar en contra de los autores materiales e intelectuales de este delito. Es lo mismo en la tala ilegal
Como con el delito de despojo, cuyos delincuentes ocupan los inmuebles a la vista de policías municipales, estatales y funcionarios de ambos niveles de gobierno; el delito de robo de agua no está oculto aunque, por la corrupción, se hace invisible. La Fiscalía General de Justicia del Estado (FGJEM) investiga ya el caso
No es distinto lo que ocurre con la tala clandestina, que depreda la riqueza forestal del Estado y afecta las condiciones de la producción de agua potable, sin que se combata a fondo. El “huachicol” de agua, denominación que no expresa su verdadera gravedad y efectos sociales adversos, es delito federal, porque el recurso es de la nación; y se extrae de pozos profundos sin la concesión correspondiente.
Cuando se examinó en el Congreso Local el problema del robo y comercialización de agua potable se difundieron datos de la Secretaría del Agua del Estado de México que lo ubican en su justa dimensión.
Por su magnitud, el delito no puede ser cometido más que por la delincuencia organizada y protegida -justo como en el caso del delito de despojo y la tala clandestina- por autoridades, las cuales apenas en los últimos meses comenzaron a combatir a la invasión de casas, derivado de la ejecución de dos delincuentes, por parte de una mujer de la tercera edad, a cuya hija la habían despojado de una vivienda, la cual ocupaban los invasores abatidos.
Ambos fenómenos criminales, a pesar de su expansión y su impacto social y familiar, eran protegidos o consentidos por las autoridades, y no se conocían en su justa medida. Lo mismo pasa con la depredación ilegal e irracional de los bosques.
En la sesión de las comisiones legislativas de Procuración y Administración de Justicia y Recursos Hidráulicos se reveló que el robo de agua alcanza los 4 metros cúbicos por segundo, casi un volumen similar al que ahora aporta el Sistema Cutzamala a los valles de Toluca y México. Así de grave y lucrativo es el delito en cuestión.
Legisladoras pidieron aprobar una iniciativa de reforma al Código Penal mexiquense, para tipificar este robo como delito grave, sancionarlo con varios años de cárcel y multas de hasta dos millones de pesos.
También se refirieron al elevado índice de impunidad (más bien es total). Dieron a conocer que de un total de 37 denuncias penales presentadas al ministerio público por el “huachicol” de agua potable, a la fecha no hay un solo delincuente preso.
En este delito destaca Ecatepec, que también tiene el más alto índice de despojo de viviendas. Ese municipio, el más poblado de la entidad, padece una severa escasez de agua potable, por lo que su robo impune agrava el problema.






