
*Cualidades, vocación, dirección técnica y oportunidad de jugar, la fórmula.
De la redacción
La baja calidad del juego del fútbol mexicano es innegable, y se refleja en el de la selección nacional, mostrado desde hace tiempo, y reafirmado en el torneo Copa Oro, más allá del resultado que obtenga hoy en el mismo.
Esta realidad no puede negarse y es bien sabida, pero vale la pena recordar que la insuficiencia de grandes futbolistas en la selección es culpa de los propietarios de los equipos, quienes sólo ven en sus clubes una oportunidad de negocio, o de instrumento para las relaciones comerciales con el poder público; es decir, para el tráfico de influencia.
No se interesan en formar grandes futbolistas, a pesar de que es mucho más económico que contratar jugadores extranjeros y que ya vieron pasar sus mejores días como deportistas. La próxima competencia local mexicana, el Torneo Apertura 2025, iniciará en menos de una semana el próximo 11 de julio, entre Puebla y Atlas, y será una gran oportunidad para que los dueños de los equipos de primera división dediquen recursos a formar muchos y buenos futbolistas.
No podrán ya resolver la carencia actual para el Mundial 2026, porque no queda tiempo, pero los empresarios pueden reivindicarse con la afición de cara al futuro, y aportar a la elevación de la calidad del torneo con nuevas generaciones de jugadores de calidad. Y es necesario que así lo vean, porque en la copa mundial de 2030 la selección sí tendrá que ganarse su participación pues no será anfitriona.
De acuerdo con especialistas objetivos -ajenos a los grupos de cronistas deportivos que ocultan la realidad y buscan siempre congraciarse con los propietarios de los clubes-, para formar buenos futbolistas solo se necesita conjugar estos factores: jóvenes con grandes cualidades, vocación y trabajo, buena dirección técnica y oportunidades de juego, porque, según su apreciación, es la fórmula probada en otras latitudes para evitar que los nuevos valores se pierdan en la irrelevancia, como ha ocurrido con un alto porcentaje de futbolistas jóvenes mexicanos que prometían mucho y se perdieron para el balompié nacional.
Desde hace mucho se han desperdiciado prospectos; sobre todo, de los formados en las selecciones nacionales juveniles, desde la generación a la cual perteneció Hugo Sánchez, como Rangel, Caballero, Tapia y otros.
En los últimos años se dieron los casos de jugadores que no llegaron a donde esperaba lo harían; es decir, al estrellato deportivo, como Pulido, Antuna, Córdoba, Lara y muchos más. Es clara la necesidad de formar muchos buenos jugadores y capacitarlos después para que no se pierdan. Jóvenes ‘promesa’ hay muchos en todo el país, pero lo que no ha habido es interés empresarial para elevar el nivel de la calidad del fútbol mexicano, bastante malo, como se vio en los partidos de los mejores equipos mexicanos en torneos internacionales frente a los de ligas de alta jerarquía.
México llegó a la final de la Copa Oro, y un triunfo contra EE.UU. podría inducir al autoengaño y mantener la calidad del fútbol nacional con sus vicios y problemas; en tanto una derrota bien podría ser la llamada de atención que la afición mexicana requiere para exigir mejores jugadores, una mejor liga y una selección que nos represente dignamente, y todo esto dependerá de la formación de buenos jugadores a nivel doméstico.




