
*México logró eliminar a Honduras, pero su nivel de juego no convence a nadie.
De la redacción
México enfrentará mañana domingo, a las 17 horas tiempo de nuestro país, a Estados Unidos en la final del torneo Copa Oro, al eliminar en semifinales a Honduras, por un gol a cero, en Santa Clara, California. Logró el objetivo de llegar a la fase decisiva de la competencia, pero venció sin convencer.
Debe preocupar que su mejor jugador haya sido Gilberto Mora, un jugador muy joven -todavía no cumple 17 años- y que juega en los Xolos de Tijuana. Fue él quien en una de las pocas buenas jugadas de la selección mexicana le dio el pase a Raúl Jiménez, para que anotara el único tanto del encuentro, con el cual México se convirtió en finalista.
Llamó la atención la enjundia de este futbolista de 16 años, y lo que preocupa es la falta de la misma en el resto de sus compañeros, salvo quizá en ese otro seleccionado de 34 años, Jiménez, con quien logró el gol del triunfo. Fue hasta el minuto 52 en que se logró la anotación, en un juego en que los seleccionados hondureños actuaron con rudeza, y parece que se traían de encargo al todavía adolescente Mora.
El “Vasco” Aguirre alineó a sus mejores seleccionados, pero ni así el desempeño fue brillante y eficaz al grado de que, los últimos 15 minutos del partido, la afición mexicana temía que el rival consiguiera el empate porque el tricolor mostró todas sus carencias; sobre todo, para generar oportunidades de gol. Y las pocas que construyó las fallaron el mismo Raúl Jiménez y Roberto “Piojo” Alvarado, de quien se expresan elogiosamente los cronistas de la televisión, pero ni anota ni da buenos pases.
También el portero hondureño evitó cuando menos otro gol y una derrota contundente a su selección. En otra buena jugada se anotó un gol, pero en fuera de lugar de Edson Álvarez, y se anuló. Y las cosas no mejoraron cuando entraron en cambios César “Chino” Huerta, Orbelín Pineda, Carlos Rodríguez y Jesús Orozco.
No se domina un sistema de juego, y al mismo tiempo está la desventaja de la lentitud de la mayoría de los seleccionados, lo cual es una desventaja ante el fútbol rápido que se juega ahora en el mundo y que, seguramente, será la característica en el Mundial del próximo año, del que México será una de las tres sedes.
Es deseable que se consoliden los nuevos futbolistas, como Gilberto Mora, Julián Araujo, Edson Álvarez y otros, porque los ya muy conocidos, con excepción de Raúl Jiménez, parece que ya no dan para más ni juegan motivados ni con sed de triunfo, como lo prueban en cada partido frente a selecciones débiles, como Honduras, República Dominicana o Suriam.
Un caso inexplicable es el de Santiago Giménez, juega en Europa y anota goles en sus equipos, pero en la selección nacional no muestra eficacia y pierde oportunidades claras de anotación. También es joven, pero no ha aprovechado las numerosas oportunidades que ha tenido de jugar en la selección.





