COORDENADAS POLÍTICAS
MACARIO LOZANO R.
COSTOSO SALDRÁ RESOLVER EL DOBLE PROBLEMA
DE INUNDACIONES Y ESCASEZ DE AGUA POTABLE
Como pocas entidades federativas, el Estado de México padece la cruel paradoja de que cíclicamente cientos o miles de viviendas se inundan con aguas de desecho, y al mismo tiempo las familias afectadas por este problema se debaten por la falta o insuficiencia de agua potable.
Esa falta de agua para consumo en los hogares se agudiza en las temporadas de estiaje, pero también se presenta cuando los inmuebles están con aguas negras en su interior, como ocurre en las zonas bajas o en unidades habitacionales construidas a orilla de ríos, arroyos, o canales de desalojo de estas aguas.
La población afectada y las autoridades conocen bien las causas de sus padecimientos, fundamentalmente la permisibilidad que ocasiona la corrupción. De esta forma se ha consentido el poblamiento de grandes extensiones de tierras no aptas para el uso habitacional.
Se ha autorizado edificar en zonas inundables y/o carentes de servicios básicos suficientes, especialmente agua potable. Lo peor es que se ha permitido construir asentamientos humanos donde no hay condiciones para ser dotados de los servicios fundamentales para las familias.
Las autoridades estatales resolvieron con una importante inversión los problemas cíclicos de inundaciones en el municipio de Chalco, pero esa situación está muy extendida, y darle una solución definitiva a todos los problemas de aguas residuales que se introducen a viviendas que carecen de agua potable -o la que reciben es insuficiente- será muy costoso.
Vale la pena reiterar lo que se ha comentado en este espacio desde hace años: aun con drenajes de gran diámetro, hay asentamientos urbanos que no podrán evitar las inundaciones, porque están en zonas muy bajas. La solución definitiva tiene que darse con acciones radicales.
Esto es, con la reubicación de las familias que habitan esas casas inundables, lo cual sería muy costoso, mientras los que ocasionaron el problema, los fraccionadores legales y clandestinos, no responden por ello. Hicieron grandes negocios, con apoyo de políticos y autoridades municipales, estatales y federales.
Estos problemas se generaron y acumularon durante décadas, por ello aplicarles la ley a todos los involucrados es imposible, y serán el actual y futuros gobiernos estatales quienes deberán enfrentar la situación, tanto de las inundaciones como de la falta de agua potable.
En este escenario complicado, urge que las autoridades mexiquenses no permitan más desorden en la expansión de las zonas urbanas; es decir, no debe incurrirse más en la permisibilidad del pasado para construir en zonas bajas, inundables, riesgosas de hundimiento del suelo, ni donde no pueden dotarse los servicios básicos.
En la construcción de decenas de miles de millones de viviendas, que financiarán en forma conjuntas las autoridades federales, estatales y municipales debe procederse con responsabilidad en los dos temas comentados. Sería grave que se repitieran los errores del pasado, cuando se permitió edificar en predios de amigos, que no reunían condiciones para ese uso del suelo.




