COORDENADAS POLÍTICAS
MACARIO LOZANO R.
AGRICULTURES DE USA, LOS MÁS GOLEADOS POR LA
POLÍTICA DE TRUMP; ARREPENTIDOS DE VOTAR POR ÉL
La agricultura estadounidense es de los sectores productivos más golpeados por la política antiinmigrantes de Donald Trump, y están arrepentidos por haberlo apoyado en las urnas en noviembre del año pasado, por las pérdidas cuantiosas que les ocasiona la insuficiencia de mano de obra, y por el ensombrecido panorama a corto y mediano plazos, por la pérdida del mercado chino, donde colocaba su producción de soya, trigo, sorgo, carne de res y almendra.
Jorge Durand, uno de los mejores analistas internacionales sobre comercio y relaciones de las relaciones bilaterales México-Estados Unidos, examinó lo que está ocurriendo en la producción de alimentos de origen rural en el vecino país. El especialista consideró falsa la apreciación de que la mano de obra de las zonas rurales estadounidenses carece de calificación, pues hay trabajos de cultivo y cosecha que exigen alta especialización. Y no la encuentran, porque los indocumentados no se arriesgan a salir, por las redadas y el miedo a la deportación.
Sobre los problemas de los productores rurales de la vecina nación, Víctor M. Quintana, experto en temas de producción y medio ambiente del campo, comentó la preocupación de los dueños de granjas estadounidenses, por la combinación de falta de trabajadores rurales y por la reducción de las exportaciones hacia China, motivadas por la agresiva política arancelaria de Trump, lo cual obligó al gobierno de la potencia económica asiática a buscar nuevas fuentes de abasto de esos productos.
En un texto publicado, dio a conocer que China está cambiando y diversificando su proveeduría de alimentos de origen rural, que antes tenía casi en exclusiva a Estados Unidos. Ahora compra soya a Brasil; trigo, a Rusia; carne, a Argentina; y Almendra, a Turquía. Esas importaciones las acaparaban los agricultores estadounidenses, lo cual agrava la situación que padecían desde antes de que asumiera Trump su segundo período.
No es difícil prever que la política arancelaria del mandatario naranja no sólo afectará a su país en términos económicos, sino también perjudicará sus vínculos diplomáticos, en favor de China, porque las naciones que sustituirán a Estados Unidos como importador establecerán o fortalecerán también sus relaciones diplomáticas, porque verán al gigante asiático como socio confiable y conveniente para los intereses económicos de esas naciones, lo cual no percibe Donald Trump, quien en su esquizofrenia y mala copia del nazismo de Adolfo Hitler, está generando desconfianza hasta de aliados.
De la misma forma, tampoco toma en cuenta que Estados Unidos ha tenido como o0bjetivo estratégico para el corto, mediano y largo plazos la defensa del libre mercado y, desde la época de Donald Reagan, la globalización de la economía, que asocia con la democracia, las libertades, el progreso y el bienestar de la población mundial. Sus políticas de Estado son todo lo contrario de esos postulados, en perjuicio de la población mundial; sobre todo, de la estadounidense.
En cambio, los beneficios no se perciben por ningún lado, y ello explica que un alto porcentaje de quienes se entusiasmaron con sus promesas de campaña electoral, ahora se arrepientan y reconozcan su equivocación; sobre todo, en el sentido de que devolvería la grandeza a Estados Unidos. En su megalomanía sin sustento alguno llegó a sostener cuando asumió el cargo por segunda ocasión que ese día era el más importante después del día que Estados Unidos logró la independencia de Inglaterra.
En esa misma línea de la falta de sentido de la realidad, inicialmente se autonombró el segundo mejor presidente estadounidense, después de Jorge Washington. Luego fue más allá y se dijo el mejor. Ahora, seis meses después de volver a la presidencia, fuera de su círculo de colaboradores ultraderechista, racista, clasista y xenófobo, tiene decepcionados a la mayoría de quienes lo respaldaron en las urnas, y si en estos momentos volviera a ser candidato, perdería la elección.




