COORDENADAS POLÍTICAS
MACARIO LOZANO R.
MORENISTAS QUE LE DAN ARMAS A LA DERECHA
PARA GOLPEAR AL GOBIERNO DE LA PRESIDENTA
Cada año más de un millón de mexicanos viajan como turistas a España. Otros 160 mil se aventuran por tierras más lejanas: visitan el lejano oriente, específicamente a Japón. Y la abrumadora mayoría de los paseantes no son millonarios, sino de las clases media y media alta; que ahorran o hasta se endeudan para hacer turismo en el extranjero. No pocos repiten sus viajes cada dos o tres años, aun sacrificando la satisfacción de otras necesidades importantes, como el enganche para la compra de una casa.
A España, Japón y Portugal viajaron diputados federales, un dirigente de MORENA y un miembro del Gabinete de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. Hay un conocido senador del PT, pero que llegó al cargo apoyado por el partido guinda: Gerardo Fernández Noroña, presidente saliente de la mesa directiva del Senado de la República, también es propenso a turistear en el extranjero a todo lujo, y defiende su derecho ha hacerlo.
No hay discusión en cuanto a que ejercen un derecho a conocer otros países y cultura; sobre todo, si como lo sostienen Ricardo Monreal Ávila, Mario Delgado Carrillo y Andrés Manuel López Beltrán, líder de los diputados federales morenistas, secretario de Educación Pública, y secretario de Organización de Morena, respectivamente, costearon de su bolsillo sus viajes, sin sacar dinero del erario; es decir, sin costarnos a los contribuyentes.
No obstante, hay situaciones que hacen aparecer estas vacaciones como inconvenientes para los intereses e imagen del partido gobernante, al cual pertenecen, y que tiene en la austeridad, humildad y sencillez uno de sus principios rectores, como lo son los de no robar, no mentir y no traicionar. Puede discutirse si es o no socialmente útil que los servidores públicos morenistas de alto nivel dejen de gastar en lujo sus ingresos, pero indiscutiblemente hacerlo da armas a quienes luchan todos los días por hacer fracasar al gobierno morenista, para lo cual se valen de sus medios informativos y de los periodistas a su servicio.
La extrema derecha empresarial, que encabeza Ricardo Salinas Pliego; la partidista y el poder fáctico mediático, igualmente opositor al gobierno morenista, que todos los días y a todas horas difunden mentiras para debilitar el respaldo popular al Poder Ejecutivo Federal, encontró en estos viajeros la oportunidad de presentar hechos verificables, no ocurrencias, conjeturas y claras mentiras publicadas con dolo, sin imoportar traicionar el principio fundamental de la verdad.
Con gusto habrían cubierto los gastos de estos morenistas para poder exhibir su incongruencia entre su proclama de austeridad, humildad y sencillez y el dispendio, el lujo y la ostentación. La campaña de desprestigio contra los vacacionistas de Morena busca arraigar en la población la idea que todos los afiliados a Morena son igual de adictos a los lujos, como los captados en sus estancias en España, Portugal, Japón y otras capitales de países desarrollados.
Los morenistas cuestionados tampoco reflexionaron en que son objeto de seguimiento y espionaje por parte de los servicios de inteligencia y espionaje de Estados Unidos, porque la ultraderecha mexicana intriga en el sentido de que hay políticos y funcionarios narcotraficantes. Busca el mínimo indicio de algo así para utilizar la información con fines de chantaje al gobierno mexicano. Por eso no es descabellado pensar que las fotografías de López Beltrán con una bolsa con leyenda de una lujosa y costosa marca de ropa, hayan sido tomadas por los servicios de inteligencia del vecino país.
De haber ocurrido así, de cualquier manera eso no cambia el hecho de que los cuestionamientos a que dieron lugar esas gráficas tienen base; es decir, están sustentados y que los morenistas paseadores le hicieron un gran servicio a la ultraderecha mexicana, porque ahora sí pudo montar su campaña de desprestigio contra el gobierno morenista en hechos reales, así se haya tratado de viajes y compras realizados con dinero de particulares.



