RUIN LUCRO POLÍTICO DE OPOSITORES Y DEL
SICARIATO MEDIÁTICO DE HOMICIDIO DE EDIL
MAXIMILIANO CASTILLO R.
Fue condenable el cobarde asesinato de Carlos Manzo Rodríguez, alcalde de Uruapan, Michoacán, el primero de este mes, en la plaza principal de esa ciudad. Era un político muy popular, como lo prueba el haber ganado el cargo en las urnas como candidato independiente; es decir, luchó y triunfó sobre todos los partidos políticos, incluido el Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), gobernante en esa entidad federativa.
La forma vil del homicidio, pero también por las denuncias públicas que la víctima hacía en los medios informativos de alcance nacional contra los grupos de la delincuencia organizada de su municipio y toda la región donde se ubica Uruapan, lo hicieron conocido en México, por lo cual el ataque y resultado generó irritación en todo el país, como no se había visto en homicidios de presidentes municipales.
Además del negativo acontecimiento, destacó el ruin lucro político que hicieron los opositores, los grandes medios informativos y su sicariato mediático del lamentable caso que dejó luto, dolor, tristeza en su familia y amistades y privó a esa demarcación de un buen gobernante.
El espectáculo de oportunismo partidista y mezquindad más abierto se dio en las cámaras del Congreso de la Unión, especialmente en la Cámara de Diputados Federal, donde culparon al gobierno federal del homicidio y aprovecharon el caso para presentar al régimen morenista como inepto, corrupto y, en el colmo del cinismo, hubo un joven legislador priista quien calificó a los políticos morenistas de narcotraficantes, en un reprobable caso, porque han sido varios exgobernadores priistas los encarcelados por narcotraficantes.
En esta campaña de desprestigio al gobierno, con evidente intención de obtener ventajas políticas, participó una plataforma digital mundial que dirige en América Latina un primo de Ricardo Salinas Pliego, el ultraderechista y evasor empresario, dueño de Televisión Azteca. Se utilizó inteligencia artificial y bots para difundir esas versiones, que alcanzaron millones de reproducciones.
La justa irritación del pueblo por la ejecución del alcalde Carlos Manzo Rodríguez fue aprovechado por la ultraderecha y la derecha para intentar convencer a los mexicanos de que México es un país bañado de sangre, por culpa de la presidenta Claudia Sheinbaum, sin mencionar que en un año los homicidios dolosos bajaron 32 por ciento.
No se trató de una indispensable reflexión sobre la inseguridad pública, la violencia y los delitos, sino de lucrar con la muerte de un alcalde y político popular, de quien nunca se ocuparon, ni les interesaba, como tampoco les importaba, ni importa la familia de la víctima, ni la población de Uruapan. La oposición, la casi totalidad de los grandes medios informativos y el sicariato mediático a su servicio evidenciaron su ruindad en este caso.




