COORDENADAS POLÍTICAS
MACARIO LOZANO R.
HACEN FALTA TAMBIÉN EMPRESARIOS QUE SEAN
EXITOSOS SIN SAQUEAR LAS ARCAS PÚBLICAS
Entre las tantas calamidades que dejaron los gobiernos neoliberales, como la privatización de los sistemas de pensiones para trabajadores de la iniciativa privada y de los gobiernos o la venta a precios de remate de las empresas públicas, está igualmente la formación de una mala clase empresarial, incapaz de alcanzar el éxito sin saquear las arcas públicas.
El caso más notorio de este tipo de empresarios es el de Ricardo Salinas Pliego, dueño del conglomerado empresarial “Grupo Salinas”, conocido por disponer de cadenas nacionales de medios informativos y por la difusión de su condición de gran evasor fiscal, pero no es el único. Hay muchos como él.
Cuando Carlos Salinas de Gortari abrió las fronteras a las mercancías extranjeras, primero con el ingreso de México al GATT, posteriormente con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) con Estados Unidos y Canadá, convertido después en TEC-MEC, ya en tiempos de Donald Trump en su primer período presidencial.
Desde el sexenio de Miguel de la Madrid Hurtado (1982-1988) comenzó hablarse de la apertura comercial casi total, y hubo quienes percibieron las ventajas y desventajas de esta decisión, que sería concretada hasta 1994, el último año del sexenio de Carlos Salinas de Gortari, antes de los acontecimientos como las ejecuciones de políticos importantes.
Entre el grupo de los visionarios estuvo el gobernador mexiquense Alfredo del Mazo González (1981-1982), quien era mencionado con frecuencia como prospecto del PRI para la candidatura a la presidencia de la República, lucha interna en la que figuraba destacadamente Carlos Salinas de Gortari.
El político del Estado de México alertaba sobre la conveniencia de que la clase empresarial efectuara lo que él denominaba “la reconversión industrial”; es decir, la adaptación de la planta fabril a los desafíos que representaba la competencia de productos extranjeros en nuestro propio territorio.
Del Mazo González perdió la competencia por la postulación priista presidencial, y sus advertencias fueron desoídas por esa circunstancia, a pesar de su evidente conveniencia. Los empresarios en realidad no lo eran, sino más bien traficantes de influencia, atenidos a acumular y acrecentar sus fortunas mediante el saqueo al erario, vía diversas modalidades. Casi todos los nuevos ricos producidos por el neoliberalismo eran y son como Ricardo Salinas Pliego.
Muchas empresas sucumbieron a las nuevas condiciones de la competencia extranjera en materia de productos, precisamente lo que deseaba evitar del Mazo González. Los empresarios enriquecidos en el período neoliberal no arriesgan sus capitales como deberían hacerlo, ello refleja la necesidad de que surja y se consolide una verdadera clase empresarial, que invierta, genere fuentes de empleos, sea eficaz y produzca con calidad y a bajos costos, porque desafortunadamente no abundan empresarios así.



