COORDENADAS POLÍTICAS
MACARIO LOZANO R.
ESQUIZOFRENIA, CONTRADICCIÓN Y MANIQUEÍSMO DE
TRUMP: LIBERÓ A NARCOPRESIDENTE DE HONDURAS
Mientras en actos de piratería de Estado asesinó ya a más de 80 personas en aguas internacionales del Caribe, frente a las costas de Venezuela, por tratarse de presuntos narcoterroristas, Donald Trump indultó y liberó a altas horas de la noche del lunes a Juan Orlando Hernández, expresidente de Honduras, extraditado a Estados Unidos en el 2022, juzgado y condenado a 45 años de cárcel, más 5 años en libertad vigilada, por narcotráfico y tráfico de armas.
El exmandatario hondureño fue considerado en su momento culpable de haber hecho un narcogobierno en Honduras y haber encabezado a una organización criminal de alcance internacional que vendía grandes volúmenes de cocaína a Estados Unidos, por lo cual la justicia de esa nación pidió su extradición, y fue concedida. En marzo del año pasado recibió la condena, pero sólo permaneció preso 3 años y nueve meses, por el indulto otorgado por Trump.
Juan Orlando Hernández abandonó la cárcel de Hazelton, ubicada en Pensilvania, Estados Unidos, aunque hasta ayer las autoridades del vecino país no habían informado de su paradero. Su esposa Ana García confirmó la liberación de su cónyuge y le agradeció a Donald Trump por ello.
El indulto ubicó otra vez al mandatario estadounidense como contradictorio, esquizofrénico y pirata, porque mientras suelta a un exmandatario centroamericano encontrado culpable y condenado a 45 años de cárcel en y por autoridades de Estados Unidos, asesina a presuntos narcotraficantes que se transportan en el mar en pequeñas embarcaciones.
En sus crímenes, las fuerzas militares de Estados Unidos -abordo de grandes portaviones y barcos de guerra- han ejecutado extrajudicialmente a sobrevivientes de sus ataques, y ahora su presidente libera a un jefe de narcotraficantes, lo que a juicio de especialistas en el tema, debilitará sus argumentos para seguir asesinando a reales o supuestos traficantes de drogas a Estados Unidos.
Sus acciones de piratería de Estado dejan dudas, porque a las fuerzas estadounidenses les habría sido muy fácil capturar vivos a los presuntos narcoterroristas, decomisarles las drogas y llevarlos para juzgarlos en Estados Unidos, pero no lo han hecho, generando casi la certeza de que se trata de actos de asedio al gobierno de Venezuela y pretexto para intervenir militarmente en ese país.
Donald Trump agrega así otra grave contradicción a su actuación como mando de la primera potencia militar del mundo: la de buscar a los jefes del narcotráfico fuera de su frontera, cuando los verdaderos capos y principales beneficiaros de los cientos de miles de millones de dólares que deja la venta de las drogas al menudeo en territorio estadounidenses son sus grandes financieros de alcance global. Los protege y sabe que desde sus superlujosos rascacielos de Nueva York, Chicago y Los Ángeles introducen al circuito legal del dinero los fondos provenientes de esas actividades criminales, como se ha sostenido en este espacio desde hace mucho tiempo.
En el mismo escenario hondureño, está el caso de José Amilcar Hernández, hermano de Juan Orlando, también capturado en Tegucigalpa en abril del presente año, por fraude en contra de una organización cooperativa de mujeres, cuyas finanzas saqueó con documentos falsos de prestación de servicios profesionales por un alto monto; es decir, se trata de una familia propensa a cometer delitos, incluyendo los muy graves de narcotráfico y tráfico de armas, por lo cuales había condenado la justicia estadounidense al exmandatario, ya en libertad.
En el caso de Honduras, el narco expresidente Juan Orlando Hernández fue el fundador y sigue siendo el dirigente del Partido Nacional que llevó como candidato presidencial en la elección presidencial del domingo al ultraderechista Nasry Asfura, por quien, en una abierta, grosera y peligrosa injerencia, Donald Trump llamó públicamente a los electores hondureños a votar por ese aspirante, por lo que ya es de imaginar el grado de independencia que tendrá Honduras respecto a Estados Unidos si se confirmara oficialmente su victoria.




