*El debate de las horas extras es ocioso, porque no es un trabajo obligatorio.
De la redacción
Ocioso resulta el debate sobre las horas extras de los trabajadores de la iniciativa privada, iniciado tan pronto se aprobó la semana laboral de 40 horas, con reducción gradual de dos horas a partir del próximo año, para alcanzar la meta en el 2030.
La oposición partidista y mediática ha difundido mentiras sobre esta reducción del tiempo de trabajo asalariado semanal, pero el cambio constitucional concluyó. Fue aprobado por el Congreso de la Unión, por Las legislaturas locales y fue publicado ya en el Diario Oficial de la Federación.
En esa campaña opositora partidista y mediática destinada a demeritar el avance que representa lo aprobado por el Congreso de la Unión, sostuvo que eso reducirá los ingresos de los trabajadores y serán obligados a trabajar más horas extras diarias, con pago de sencillas, y que se reducirán salarios. Todo eso fue mentira.
La reforma al artículo 123 constitucional no modificó el carácter voluntario de las horas extras. Es decir, no puede imponerse al trabajador la obligación de laborar determinado tiempo después de su jornada normal, ni pagarlo como sencillo.
El dictamen a esta iniciativa generó debate entre senadoras y senadores de los diferentes partidos, pero al final todos dieron su voto aprobatorio, lo cual permitió reunir la mayoría calificada, necesaria para cualquier cambio constitucional.
Esa modificación al artículo 123 A de la Constitución dará lugar a cambios también a la Ley Federal del Trabajo, para que puedan aplicarse las reformas. La discusión en el Senado se centró en la propuesta opositora de que la reducción de la jornada laboral semanal entrara en vigor este mismo año y no en forma paulatina, y que se asentarán los dos días seguidos de descanso.
Por razones económicas, los trabajadores aceptan con gusto laborar horas extras, porque se pagan un ciento por ciento más que las ordinarias, y con cuatro horas ganan lo mismo que en una jornada de ocho horas, ingresos que les sirven a la economía de las familias de los asalariado. La reforma les dará más horas de descanso a la semana, lo que demandaban desde hace muchos años. Durante el período neoliberal ni siquiera se quiso presentar como iniciativa, por la naturaleza neoliberal y antisindicalista de los gobiernos.






