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Falla estrategia de oposición política y poderes fácticos

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FALLAN OPOSICIÓN POLÍTICA

Y PODER FACTICO MEDIÁTICO

NO DOCUMENTAN MAL DESEMPEÑO DE GOBIERNOS,

EN VEZ DE ELLO CALUMNIAN Y DESINFORMAN

Por razones nada difíciles de entender, los partidos de oposición deberían vigilar el desempeño de los gobiernos, documentar sus fallas, irregularidades, ineficiencias, arbitrariedades y actos de corrupción y darlos a conocer. Es su obligación y conveniencia política y electoral, para lo cual tienen vida legal con fondos públicos denominados prerrogativas, entregados por las autoridades comiciales mes a mes.

La misma responsabilidad profesional es del poder fáctico mediático, especialmente del llamado tradicional o convencional; es decir los medios diarios impresos y los noticieros electrónicos de los canales de televisión y estaciones radiodifusoras, antes casi únicos y de alta credibilidad.

Son, aunque casi no se debate, los principales responsables de hacer realidad el acceso de la población al ejercicio del derecho constitucional a la información, que se anula cuando mienten, calumnian, difaman y desinforman deliberadamente, como desafortunadamente ocurre desde el arribo de la izquierda al poder.

La misma estrategia de los poderes económicos ultraderechistas, formaciones políticas y medios informativos convencionales en su papel de opositores falla al mentir sistemáticamente, pues minan su credibilidad, hasta reeditar el viejo cuento del pastor y el lobo, porque ya no se les cree ni cuando dicen la verdad, porque también se les toma por mentira.

No se entiende esta estrategia de la oposición formal partidista, pero menos en su segmento representado por grandes medios informativos, supuestamente objetivos, profesionales y al servicio de sus lectores, televidentes y radioescuchas.

Sorprende, en el caso del poder fáctico mediático, que no privilegie la investigación, documentación y difusión de cuanto hacen mal las autoridades, que debe ser mucho, y mejor opte por la mentira, la calumnia, la difamación, que sólo le acarrea pérdida de credibilidad e influencia en la opinión pública, como lo han demostrado muchas casas consultoras y, últimamente, la agencia internacional de noticias “Reuters”.

Dar a conocer las irregularidades, las limitaciones, insuficiencias, arbitrariedades, incumplimiento de obligaciones institucionales y actos de corrupción beneficiaría a la sociedad, y también a las propias instituciones, que muchas veces no perciben que están desempeñándose mal, pero al señalárselos, tienen la oportunidad de corregir, en favor de todos.

Partidos y medios informativos ganarían mucho si actuaran con responsabilidad, con la verdad, porque podrían recuperar la confianza y credibilidad perdida en los últimos siete años. Siempre cargaron la sospecha de que ocultaron la verdad por conveniencia económica, pero ahora su descrédito es distinto y mayor, porque diferentes son sus motivaciones.

La opinión pública sabe que los medios informativos engañan porque se volvieron opositores al cerrársele la oportunidad de saquear al erario y que buscan generar condiciones para la debilidad y derrota del partido en el poder frente a los partidos de ultraderecha, patrocinados por la ultraderecha empresarial, cuyos intereses también representan los grandes medios informativos.

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