*En octubre-diciembre del año pasado cayó el monto de las exportaciones.
De la redacción
La actividad exportadora del Estado de México finalizó el último trimestre del año pasado con una contracción de casi el 12 por ciento, en comparación con el valor de las ventas al extranjero en el período octubre-diciembre del 2024.
Ese escaso dinamismo se manifiesta con mayor claridad al comparar la aportación relativa de la entidad mexiquense al valor total de las exportaciones del país en el cuarto trimestre del 2025, de acuerdo con un análisis de “El Espectador” y “La Noticiería” a las cifras oficiales del INEGI.
De los 166 mil 433 millones de dólares que sumó el valor total de las ventas de productos mexicanos en el exterior en 2025, el Estado de México sólo aportó 4 mil 986.5 millones de dólares.
Ese monto representa poco menos del 3.0 por ciento del total, y fue superado por el de nueve entidades federativas, lo cual evidencia el poco peso de la entidad mexiquense en el contexto del comercio de mercancías en el mercado internacional.
Pero el problema de las exportaciones estatales resalta todavía más si se toma en cuenta el peso demográfico de la entidad mexiquense en el conjunto del país y se compara con la población y exportaciones de otros estados.
Con poco más del 13 por ciento de los habitantes del país; es decir, alrededor de 18 millones de habitantes, los 4 mil 986.5 millones de dólares del valor de sus ventas foráneas (como se dijo, menos del tres por ciento de las totales) contrastan con el comportamiento de entidades con mucho menor peso demográfico.
Esta situación se destaca de manera radical y adversa para el Estado de México cuando se compara con el monto de las exportaciones de Chihuahua, en términos absolutos y relativos: más de 33 mil millones de dólares, ó 19.9 por ciento del total.
Sin embargo, los cuatro millones de población de esa entidad federativa fronteriza representan sólo el tres por ciento de la total del país, y son menos de una cuarta parte de la mexiquense, lo cual permite dimensionar con mayor claridad el problema del escaso dinamismo de las exportaciones mexiquenses en el contexto nacional.
Esta realidad refleja la pérdida de competitividad estatal en esta actividad, y debe obligar a una profunda revisión autocrítica para detectar las fallas estructurales que la generan.
Pero dicho problema no es nuevo. Data desde hace al menos un cuarto de siglo, y no se le buscado o dado solución, ni mucho menos se ha examinado con realismo; al contrario, se ha incurrido en un falso triunfalismo.
Negar la grave situación y sostener que se está bien en la materia imposibilita siquiera buscar una solución indicada, lo cual no debe continuar, pues el Estado de México perdió su condición de vanguardia y motor del desarrollo económico del país, como lo muestran distintos indicadores, aunque el discurso oficial sostenga lo contrario.
Y esto contrasta con el incontenible crecimiento demográfico, el cual se traduce en el aumento en la demanda de empleo para la juventud que llega a la edad de incorporarse al mercado laboral, así como de servicios básicos y planeación del desarrollo urbano, abandonado también en cuanto va del siglo.






