
*Los aficionados que no le van a equipo alguno, quieren que ya inicie el Mundial.
De la redacción
Sin el morbo del repechaje, llamado cursimente “Play-in”, el torneo “Clausura 2026” del futbol mexicano ha llegado a la etapa decisiva para dar lugar al nuevo campeón o a un tricampeón, que sería el equipo de Toluca.
La cercanía del campeonato Mundial de Futbol, del cual México será una de las tres sedes, más la participación de equipos en la competencia de la CONCACAF le restan interés a los aficionados por la etapa donde se definirá la corona.
Llegó ya a su fin la fase regular del torneo local, uno de los de menor calidad de los últimos años, al que le dieron cierto interés los equipos Chivas y Pumas, por su buen desempeño durante el campeonato, como no se vio en los últimos años.
A estas alturas no es posible marcar un claro favorito. Tal vez por su eficacia de los últimos partidos, puede hablarse del Guadalajara y del equipo de UNAM, quizás Toluca, por su interés en ganar un tercer título consecutivo, o Pachuca, que también jugó bien la mayor parte del torneo.
Entre lo positivo figura también el mantenimiento del ritmo goleador de Armando “Hormiga” González, delantero de Chivas, inexplicablemente no valorado en su justo término por el técnico nacional Javier Aguirre.
Con todo, los aficionados que no son fanáticos de un club en especial, y forman una abrumadora mayoría, no se entusiasman sobremanera con la fase de liguilla, porque no tiene interés en que la gane tal o cual equipo.
Mucho contribuye también al desgano por la liguilla el que casi todos los equipos y jugadores no fueron enjundiosos, vehementes y tampoco hicieron alarde de calidad futbolística, salvo muy pocos casos.
Es deseable que los equipos que pasaron a la liguilla se reivindiquen ante la afición y sobre todo, con sus seguidores, por cuanto ha quedado a deber en la mayoría de las 17 jornadas de la fase regular de la competencia.
Deben aplicarse porque si no pueden ofrecer alta calidad de juego, al menos que se note un gran esfuerzo desplegado en las canchas, aprovechando que se trata de pocos partidos; sobre todo, para los que son eliminados en las dos primeras fases.
Pronto sabremos si a los equipos que pasaron a la última etapa de la competencia les interesó ofrecer mejor futbol en la liguilla o concluyen su participación sin interesarse en el buen juego.
A los observadores objetivos del balompié nacional les llama la atención el descuido de entrenadores y dueños de los equipos por la condición física de sus futbolistas. El torneo ya terminó en no pocos jugadores con trabajo terminan los partidos, porque se agotan en forma excesiva.
Y no por el gran esfuerzo desplegado en el terreno de juego, sino porque en toda la competencia no pudieron, no quisieron o no los obligaron a adquirir una extraordinaria condición física, como la que se obliga obtener a los futbolistas en los equipos de las mejores ligas europeas.



