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Corrupción e impunidad consentida – Jairo A. Tell

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Foto: Archivo.

  CORRUPCION E IMPUNIDAD CONSENTIDA

Jairo A. Tell

Los gobernadores, verdaderos virreyes en sus comarcas, hacen lo mínimo para atender las necesidades de sus votantes, lo que hace crecer la inconformidad de la población por tanta indolencia y la falta de trabajo en territorio. La nula atención a problemas cotidianos, como la repavimentación de calles, el alumbrado público, la seguridad y la recuperación de espacios hacen que se esté gestando un caldo de cultivo muy riesgoso para continuación de la transformación.

Esto es muy evidente entre gobernadores de la oposición; pero también con los que provienen de la 4T.  Alcaldes opositores insurrectos con el ejecutivo estatal y federal, agentes, soldados y policías que levantan y entregan víctimas a las bandas del crimen organizado, políticos que se enriquecen inexplicablemente, instituciones putrefactas que protegen al criminal, y una sociedad en creciente descomposición, son solo algunas pinceladas de esa pintura llamada México Ahí tenemos como muestra los recientes acontecimientos en Chihuahua y Teotihuacán, matizada por la corrupción y la impunidad. Los dobleces en el discurso político, la incongruencia y falta de visión con que se manejan políticos y funcionarios han traído como consecuencia desencanto e incertidumbre entre la población mexicana.

En este aspecto, el gobierno federal ha tomado la batuta y entregado buenos resultados ante la inacción de los mandatarios estatales y municipales, preocupados más por su futuro político, que por atender las problemáticas de sus respectivas circunscripciones. Como siempre se ha dicho, el que entra, le echa la culpa a su antecesor, y el que siga, culpara al actual, estableciendo un círculo vicioso inacabable, gracias a ello, cada vez estamos peor; aun cuando a los políticos les incomode que se hable de ingobernabilidad, corrupción e impunidad. Se resisten a hablar de temas neurálgicos y creen que, minimizando el asunto, la cosa se calmara. Eso sí, el dispendio de recursos está a todo lo que da para satisfacer su ego y promover su imagen. Caso concreto el de los presidentes del PRIAN Alejandro Cárdenas “Alito” y Jorge Romero señalados hasta la saciedad por la opacidad con que han utilizado los recursos en sus cargos públicos y ahora mismo en sus encargos partidistas.

En entrevistas a modo con pseudoperiodistas “Líderes de opinión” tratan de fijar su narrativa golpeadora con su cantaleta del Narco gobierno, algo curioso que les explota en la cara por la relación de muchos años de sus partidos con el crimen organizado. Es uno más de esos caricaturescos intentos por poner e imponer las siglas y los colores de su partido. Acción generalmente disfrazada de información sobre logros y acciones llevadas a cabo con el pretexto de que no es posible llegar a todos los ciudadanos por otros medios. Los ganones en este aspecto son como siempre los poderosos de las cadenas televisivas más importantes del país y los magnates de la radio.

En otro tenor, las reuniones realizadas entre altos funcionarios del gobierno federal y los gobernadores de los estados, refleja con mayor nitidez lo que hoy ocurre en toda la geografía nacional, desde el norte hasta el sur. Es muestra fiel de la preocupación que existe por atender el asunto de la seguridad debido a la cercanía de un evento tan importante como lo es el Mundial de Futbol.  Y es que, no es con discursos demagógicos y obras de relumbrón como se dará solución a la gran problemática que por décadas se dejó crecer con la complacencia y el amparo del poder público. Más bien es con acciones concretas y coordinadas y con una estrategia bien planeada con la que se lograra dar solución a los problemas.

Los números son fríos y por ahora se percibe un avance considerable en la lucha por detener a las bandas del crimen organizado. Aunque los miembros de la derecha y la ultraderecha se empeñen en minimizar el trabajo de la presidenta Claudia Sheinbaum. Dichas bandas, se habían adueñado de grandes regiones en los estados de la república y ejercieron un poder a veces superior al legalmente constituido.

Aun así, Guanajuato, Chihuahua, Sinaloa, Durango, Guerrero, Michoacán, Tamaulipas, Monterrey, la Ciudad de México y el Estado de México son de las entidades más violentas. No obstante, no se debe perder de vista que, en todos los estados, y hasta en los lugares más insospechados, los narcos sentaron sus reales y aterrorizaron a la población. Es un secreto a voces el que las bandas del crimen organizado se infiltraron y en no pocos casos forman parte de la estructura gubernamental. El gobierno en sus tres niveles es el responsable de la situación que priva en el país, pero también la sociedad, que ha permitido y consentido en muchos casos, que la delincuencia siente sus reales en las comunidades por las prebendas y dadivas que reciben.

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