*AMLO les había llamado “fifís”, término que pocos entendían su significado.
De la redacción
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo decidió darle a los medios informativos y a sus periodistas la definición de “chismosos”, con lo cual concuerda más del 70 por ciento de la población mexicana que no le cree ya a los diarios impresos, ni a los noticieros electrónicos (radio y televisión).
Antes identificó las causas del permanente comportamiento opositor de ese universo informativo, que con ligereza habla de “narcogobiernos” y “narcopolíticos morenistas”, como si el problema en cuestión hubiera comenzado en diciembre del 2018.
Se refirió a los ríos de dinero que los gobiernos neoliberales les daban a los medios informativos y a la mayoría de los periodistas, y que, en el caso de “intelectuales” como Enrique Krauze, Héctor Aguilar Camín Jorge Castañeda (quien fue secretario de Relaciones Exterior de Vicente Fox), además de haberlos hecho muy ricos, el presidente Enrique Peña Nieto los invitaba a cenar cada ocho días.
Todos esos privilegios se terminaron cuando llegó a la presidencia Andrés Manuel López Obrador, tanto el dinero que les entregaban como pagos facturados, como el que no documentaban y era más, según difundió el gobierno anterior.
La mandataria mexicana destacó que el último gobierno neoliberal, el de Enrique Peña Nieto, pagaba a los medios por publicidad diez mil millones de pesos al año, monto que fue reducido un 70 por ciento; es decir, a tres mil millones, “y creo que todavía es alto”, señaló. También les daba más dinero en efectivo, sin factura.
En Acapulco es conocido que una fastuosa mansión ubicada en el fraccionamiento “Las Brisas”, que perteneció y le fue decomisada a Amado Carrillo Fuentes “El Señor de los Cielos”, cabeza del “Cartel de Juárez”, y le fue entregada, regalada al dueño de una cadena de periódicos.
El valor de esta propiedad inmueble, ubicada en la zona más cara del famoso puerto del Pacífico, no estaba incluido en esos diez mil millones de pesos pagados con facturas, sino entregada en la modalidad de “apoyo en especie”.
Ya no se entregan los diez mil millones de pesos anuales ni mucho menos los apoyos “en especie”, ni hay cenas con “intelectuales” cada ocho días, como ocurría con Enrique Peña Nieto, ni se permiten negocios de dueños de medios informativos, ruinosos para las autoridades y altamente lucrativos para el poder fáctico mediático y para los miembros del “sicariato mediático”, y por ello se volvieron opositores y “chismosos” permanentes. Ya no son “fifís”, ni “creadores de ficción”, sino mentirosos profesionales.






