*La golpiza a hombre en Club Deportivo destruyó su imagen de gobernante maduro.
De la redacción
Con grandes cantidades de dinero público gastado en propaganda y también con trabajo institucional, Fernando Flores Fernández, presidente municipal de Metepec, de extracción panista, se había formado imagen de gobernante eficaz.
Había logrado superar aquel concepto de hombre problemático que se construyó por un conflicto con los colonos que representaba y que por diversos motivos le costó el desconocimiento.
Todo lo destruyó en un acto irreflexivo, que muchos atribuyen a su naturaleza prepotente, soberbia y escasamente apegada a las normas de convivencia: encabezó un grupo de hombres armados, uno de ellos con un rifle de alto poder, de uso exclusivo de las fuerzas armadas, que ingresó a un club deportivo para golpear a un hombre.
El acto arbitrario, con abuso de autoridad lo encabezó directamente él. En videos quedó registrado su ingreso a las instalaciones, y en ese material grabado por ningún lado se aprecia una situación de peligro para quienes ocupaban el sitio, como Flores Fernández sostuvo en otro video.
Dicho riesgo lo representó la presencia y agresividad del grupo encabezado por el gobernante municipal, y por eso a varios días de ocurrido el hecho, todavía sigue generando reacciones de condena de la sociedad, de Metepec, del Estado y del país.
La propia Comisión de los Derechos Humanos del Estado de México (CODHEM), señalada muchas veces de omisa en el cumplimiento de sus obligaciones, en esta ocasión actuó celeridad e inicio una investigación de oficio por los hechos violentos en que se involucró el alcalde.
Flores Fernández no se limitó a encabezar un operativo con hombres fuertemente armados contra un hombre que no portaba arma de fuego, sino participó en la golpiza, propinando un fuerte golpe con el puño cerrado en pleno rostro.
Las verdaderas motivaciones se ignoran, porque el ayuntamiento no las ha dado a conocer, pero el mundo político y especialmente el universo panista mexiquense se sacudieron con lo hecho por uno de sus principales cuadros políticos y gobernantes.
De la misma forma se desconoce el resultado final de esta situación, pero no queda duda que la carrera política del mandatario local de Metepec fue severamente dañada por él mismo.
Logró lo que no pudieron hacer sus adversarios políticos y partidistas. Lo ocurrido trascendió a escala nacional y se ventiló públicamente en Palacio Nacional y lo conoció y preocupó a la propia presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, quien criticó la soberbia y prepotencia exhibida por el gobernante de Metepec, lo cual no se borrará, por más dinero público que gaste en propaganda. Difícilmente el PAN se atreverá a postularlo para otro cargo de elección popular.






