*El entonces alcalde y ahora senador inauguró lujosa discoteca de “La Barbie”.
De la corresponsalía
Acapulco, Gro.- El senador Manuel Añorve Baños, la carta fuerte del PRI para la candidatura para gobernador el próximo año, está convertido en un persistente denunciante de presuntos narcogobiernos y “narcopolíticos” del partido en el poder.
Ni se inmuta el político guerrerense tricolor cuando trata el tema desde la tribuna del Senado de la República y en entrevista con reporteras y reporteros, y se refiere a políticos y autoridades de Morena supuestamente protegen a narcotraficantes.
En este puerto sus palabras generan sonrisas de los televidentes, radioescuchas o lectores de medios informativos impresos y digitales cuando escuchan o leen sus declaraciones contundentes.
Aquí se recuerda que cuando fue presidente municipal sustituto acapulqueño (1997-1999), en lugar de Juan Salgado Tenorio, alejado del cargo por desatender los problemas del huracán Paulina, pero sobre todo, en su segundo período 2009-2012, la inseguridad pública, incidencia delictiva, violencia y narcotráfico, extorsiones, secuestros y homicidio crecieron mucho.
Operaban grupos del cartel de Los Beltrán Leyva, y entre los personajes de la delincuencia organizada destacaba Óscar Valdez Villarreal, un agente de la DEA infiltrado, primero, en el “Cartel de Juárez” y después, en de los Beltrán Leyva, quien constituyó una empresa del ramo de centros nocturnos.
Instaló lo que en su momento fue presentado en publicidad impresa en grandes espectaculares como “la mejor disco boutique de Acapulco”. Lo extraño fue que funcionarios del gobierno municipal de Añorve Baños fueron los encargados de inaugurar ese negocio excesivamente lujoso, propiedad de “La Barbie”.
Sobre el ahora senador y líder de la bancada senatorial del PRI, candidato derrotado a gobernador guerrerense y otra vez preaspirante a la misma postulación, pesa una declaración de un personaje correligionario suyo.
Rubén Figueroa, hijo y nieto de gobernadores del mismo nombre y apellido, declaró que había indicios de vínculos de Añorve con mandos de la delincuencia organizada, aunque no presentó pruebas que acreditaran su grave señalamiento.
De cualquier manera, con esos antecedentes el senador guerrerense de representación proporcional y dos veces alcalde de este puerto, sorprende a la opinión pública acapulqueña cuando habla de “narcopolíticos” y “narcogobiernos” del partido en el poder, porque tampoco ofrece pruebas de sus graves acusaciones públicas contra sus adversarios partidistas.
El senador Añorve tiene otro defecto, conocido por todos: su ambición política, que para concretarlas lo conduce a olvidar lealtades y abandonar sin remordimiento alguno a quienes lo apoyaron en su carrera política y sumarse a los malquerientes de los primeros.






