*Líderes sindicales, legisladores(as) y líderes del PRI y PAN, cometieron traición.
De la redacción
(Segunda y última parte)
Al finalizar el año 2018; es decir, hace menos de 8 años, los salarios mínimos habían perdido más del 75 por ciento del poder de compra que tenían en 1975. En términos absolutos, la pagaba mínima legal apenas rebasada los 88 pesos diarios, y mensualmente no llegaba a los 2 mil 650 pesos.
“Con eso tenían que vivir las familias asalariadas de más bajos ingresos”, destacó Ricardo Alberto Robles, economista y estudioso del tema. Ahora, destacó, “el salario mínimo general es de 315 pesos diarios, y suma 9 mil 450 pesos mensuales. Se trata de un incremento extraordinario que revirtió gran parte del poder de compra perdido por los trabajadores durante el periodo neoliberal en este nivel salarial”.
Sin embargo, aclaró, “aun cuando resulta difícil de creer, los salarios mínimos actuales no recuperan todavía el poder adquisitivo que tenían en el sexenio de José López Portillo”.
Esto se explica por la inhumana política salarial de los seis gobiernos neoliberales, que aplicaron siempre aumentos salariales muy por debajo de la inflación, con el argumento de que una mejora mayor a la paga mínima legal (y a los salarios regidos por contratos colectivos), avivaría el encarecimiento de los precios y los trabajadores saldrían perdiendo, recordó el especialista en el tema.
“Mucho se ha comentado sobre este problema, pero casi no se examina el papel jugados por los dirigentes sindicales, los diputadas y diputadas federas, senadoras y senadores y dirigentes de los partidos PRI y PAN en la gestación del proceso de pérdida de poder de compra de los salarios, que dañó la economía de decenas de millones de familias trabajadoras durante décadas”, resaltó Ricardo Alberto Robles.
“Todos traicionaron a los asalariados, especialmente los dirigentes sindicales, al permitir aumentos salariales por debajo del nivel de la inflación, que acumulados durante 36 años, ocasionaron la pérdida de las tres cuartas parte del poder de compra de los ingresos de los trabajadores. Y puede calificarse de criminal lo que hicieron, al empobrecer a trabajadores y sus dependientes”, criticó el economista de la UNAM.
Algunos de esos dirigentes sindicales y representantes populares, entonces militantes del PRI, siguen activos y en posiciones de poder en Morena; es decir, son cuadros del partido gobernantes, sin ver afectada su imagen.
“No aparecen como lo que son: traidores, y es necesario que se conozca su complicidad en la inhumana política contra sus representados, aplicada por los gobiernos neoliberales y que devastó el bienestar de quienes viven de vender su fuerza de trabajo, mermando el poder adquisitivo de los salarios, que debieron defender esos representantes sindicales. Y también debe enjuiciarse socialmente a representantes populares y dirigentes del prian”, concluyó el especialista.






