*Usaban las armas y vehículos de cargo, no para combatir delitos; ellos los cometían.
De la redacción
José Eduardo Alanís Sánchez, Jonathan Alexander Barahona Minero y Nicandra Montiel Martínez, fueron contratados como policías para combatir a los delincuentes, pero en lugar de cumplir con esta obligación, les hacían competencia desleal: se dedicaban a robar.
Las tres personas señaladas, más el particular Horacio Alpízar Martínez, pasarán 50 años en prisión por traicionar la confianza depositada en ellos y utilizar armas y vehículos de cargo para delinquir impunemente, hasta que cayeron presos.
Hace más de dos años, exactamente el 9 de julio de 2024 fueron capturados en flagrancia, cuando en compañía de seis sujetos más (la información oficial no detalla si también eran policías), llevaban secuestrado en su propio vehículo a un conductor de un tractocamión, acoplado a un portacontenedor, que transportaba diversas mercancías con un alto valor comercial.
Su condición de policías le daba seguridad para violar las leyes y cometer delitos, pero ese 9 de julio tuvieron mala suerte. Los escoltas del transporte de carga solicitaron auxilio, y elementos de la Secretaría de Seguridad del Estado de México acudieron en ayuda y sorprendieron a los corruptos servidores públicos.
Los capturaron, liberaron al conductor del vehículo, en la Colonia Industrial Cuamantla, del municipio de Cuautitlán Izcalli, poniendo fin así a la carrera criminal de los deshonestos servidores públicos.
Pasarán medio siglo encarcelados, junto con su cómplice, mientras la corporación policiaca de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) continúa la búsqueda de los otros participantes en el delito, que lograron huir cuando capturaron a los policías.
En los últimos meses elementos dependientes de la FGJEM, de la SSEM y de corporaciones municipales han sido encarcelados por dedicarse a cometer delitos, en lugar de proteger a la sociedad de los delincuentes.
Cobraban para proteger la integridad física y bienes de los mexiquenses, para ello se les dotó de armamento, vehículos, credenciales y uniformes, con los cuales se dedicaban a cometer delitos y a proteger grupos criminales a cambio de dinero.
Por lo pronto, estos tres ahora expolicías delincuentes no podrán agraviar a la sociedad, porque estarán recluidos en una cárcel distrital de la zona en la que se dedicaban a secuestra y robar, además de otros delitos que presuntamente cometían y que no estuvieron incluidos en la sentencia condenatoria de medio siglo de prisión.






