*Las exitosas guerras sucias contra candidatos de izquierda la condujo la CIA.
De la redacción
Más allá del condenable atentado a tiros contra su expareja (embarazada), Nadia Beller, la captura en Bolivia del agente la Agencia Central de Inteligencia (CIA) , Fernando Cerimedo, prueba que ese órgano del gobierno estadounidense se encarga ahora directamente de organizar la “guerra sucia” contra candidatos presidenciales latinoamericanos de izquierda.
“Desde su fundación, la CIA se especializó en acciones desestabilizadoras de gobiernos, con la participación de grandes medios informativos y periodistas a su servicio, en operaciones para generar condiciones que faciliten golpes militares y la implantación, imposición, de dictaduras represivas. Hoy abarca otros campos”, explicó Maximiliano Castillo, especialista en medios informativos y de los fundadores de “El Espectador”.
Ahora, detalló, “sus actividades ilícitas y violadoras de la soberanía y autodeterminación de las naciones, eso sí, sin abandonar las anteriores, se centran en las campañas electorales, supuestamente democráticas. Sus agentes, como Fernando Cerimedo, Jorge Negree, Natalia Basil, Brad Parscale, Tucker Carlson, Damián Merlo y muchos más, conducen las tareas destinadas a desprestigiar a los adversarios y partidos de las organizaciones y candidatos progresistas”.
Castillo explicó que ya se tenía información sobre la nueva modalidad de injerencia de Estados, vía agentes de la CIA, en las campañas mediáticas de desinformación, calumnias, mentiras y actos inventados de corrupción de candidatos y candidatas progresistas, “y esos indicios fueron confirmados por la víctima del intento de feminicidio y expareja de Fernando Cerimedo. Ella sostiene que el autor intelectual del atentado en su contra le confesó que es agente de la CIA”.
Y no se trata de cualquier espía, sino de un importante instrumento de injerencia de Estados Unidos. “Aunque es argentino, participa en guerras sucias contra la izquierda en diversos países desde hace años y, además de encargarse de tareas de este tipo, ejerce influencia sobre gobiernos de ultraderecha, según información surgida en los últimos días. Fue asesor de Javier Milei, en Argentina, y lo es de Rodrigo Paz, de Bolivia, a quien le diseño y ejecutó su guerra de desprestigio contra sus adversarios”, destacó Maximiliano Castillo.
La importancia de este nuevo perfil de agentes de la CIA explica, recordó el entrevistado, ese reconocimiento que le entregó el gobierno de Donald Trump de “Consultor Político del año”, otorgado también a su socio y agente de la misma Agencia, el ultraderechista español Javier Negree, con quien Cerimedo fundó el portal digital “La Derecha Diario”.
Ese medio se especializa en campañas de desprestigio mediante la difusión de mentiras en contra de gobiernos y personajes de izquierda. La entrega de esas “distinciones” se realizó en la mansión “Mar a Lago”, propiedad del mandatario estadounidense, “porque los distinguidos son agentes de la CIA y sirven exitosamente a la estrategia intervencionista del gobierno estadounidense en América Latina”, subrayó.
Como responsable de la guerra sucia contra Luiz Inacio Lula Da Silva en la campaña por la presidencia de Brasil, el argentino Cerimedo, de 45 años, participó también en el intento de golpe de Estado por el cual está preso Jair Bolsonaro, a quien sirvió en esa contienda. “Fue el único extranjero imputado, pero no acabó en prisión. También participó en la campaña del hondureño Nasri Asfura, en Honduras, junto con Brad Parscale, de la misma CIA y principal propagandista en la campaña de Donald Trump para su segundo mandato”, ahondó.
Cerimedo y Negree ya habían aceptado participar -con cargo a Ricardo Salinas Pliego- en una guerra sucia contra el gobierno morenista. “A la distancia, queda claro que la CIA y la ultraderecha global y criolla actúan contra el gobierno mexicano y planean hacerlo más en el 2027”, concluyó Castillo.






