TAMBIÉN LOS MEDIOS INFORMATIVOS LOCALES SE
COMPORTAN MUY DIFERENTE A LOS NACIONALES
MAXIMILIANO CASTILLO R.
Leoncio Mata Zárate reflexionó hace poco en “El Espectador” sobre un ángulo político no examinado suficientemente en el Estado: la diferencia de la posición de los partidos nacionales adversos a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, comparada con la asumida por esos mismos partidos en la entidad mexiquense ante el gobierno estatal.
A escala nacional las organizaciones políticas que gobernaron al país desde 1929 hasta el 2018 y sus medios informativos, ahora opositores, atacan todos los días a la mandataria federal. La calumnian, difunden mentiras y luego, lo que se conoce como sicariato mediático, se encarga de comentar negativamente las falsedades difundidas, como si fuera realidad. Eso no ocurre en suelo estatal.
Más marcada es esa diferencia entre los medios informativos de circulación nacional, quienes se convirtieron en furiosos opositores al poder público federal. Nada de eso encontramos en lo que genéricamente se conoce como “prensa local” frente al gobierno morenista que encabeza la gobernadora Delfina Gómez Álvarez.
No recurren a la mentira, ni a la calumnia, ni a la difamación, y menos sostienen campañas de desprestigio contra las autoridades morenistas estatales. Tampoco critican con datos o investigación el desempeño estatal. Le dan el mismo tratamiento a la información gubernamental que le daban a la generada por gobernadores priistas. Sólo cambiaron los nombres de los personajes públicos, pero el análisis a su desempeño es igual de siempre.
En forma aislada se comentan deficiencias, limitaciones, pero los cuestionamientos no son generalizados y mucho menos sincronizados, ni con base en mentira, como ocurre en el plano nacional. Tampoco hay sicariato mediático en los medios informativos locales. Nunca los tuvieron, como si los contrataron con exagerada paga en los grandes medios de circulación nacional.
La explicación a estas dos diferentes posiciones mediáticas frente a los gobiernos morenistas federal y estatal está en la diferencia también de los vínculos mercantiles entre ambos casos. Las grandes empresas mediáticas, con sede en la Ciudad de México, tenían sicarios mediáticos desde la época de Vicente Fox, pero los mantenía como instrumentos de intimidación. No les ordenaban calumniar, ni inventar fallas. .
Eran como un mensaje en el sentido de que si los presidentes de la República no les entregaban contratos multimillonarios, serían objetos de críticas severas de parte de sus sicarios. Y les dio resultado, porque como proveedores del gobierno federal y los estatales amasaron descomunales fortunas con la corrupción.
Esta situación no se dio en el Estado de México, cuyos medios informativos jamás adquirieron condiciones para negociar contratos publicitarios con las autoridades locales. Los montos de los beneficios fueron y son decididos unilateralmente por el poder público. No necesitan comportarse como opositores y muchos menos contratar sicarios mediáticos para intimidar. Las críticas no son al fondo de las deficiencias, sino epidérmicas. Y con excepción de una empresa, los dueños de medios informativos locales no se hicieron multimillonarios a través de sus vínculos mercantiles con las autoridades. Ni se harán con el gobierno morenista, ni presionarán con sicarios mediáticos. Tampoco son proveedores de bienes y servicios, ni construyen obras públicas por decenas de miles de millones de pesos.




