*No actúa como partido en el poder. *Ni sus militantes saben dónde está su sede.
De la redacción
El caso del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) en suelo mexiquense es distinto al de otros estados, donde se construyó sobre estructuras directivas priistas, de lo cual los mejores ejemplos son Sonora, Sinaloa, Oaxaca e Hidalgo, cuyos gobernadores actuales fueron importantes cuadros priistas.
En el Estado de México MORENA se montó sobre trabajos previos de presuntos cuadros izquierdistas del PRD, pero de tipo caciquil, al servicio de las ambiciones políticas de un personaje: Higinio Martínez Miranda, con fuertes vínculos con los gobiernos priistas, e inexplicablemente enriquecido sin rubor, según un análisis de “El Espectador” a información de sus propios correligionarios.
Desde hace cerca de siete años el ahora partido en el poder estatal ha carecido de dirigentes con capacidad organizativa, liderazgo social e interés por hacer crecer numérica y organizativamente a la organización.
“Fueron malos representantes del morenismo estatal Martha Guerrero Sánchez, Maurilio Hernández González, Nazario Gutiérrez; y ahora nadie sabe qué se hizo Luz María González, después de más de 7 meses en el cargo”, destacó Leoncio Mata Zárate, colaborador de este medio informativo.
Nadie ha sabido negar o confirmar si cambió de sede, pero la lujosa mansión que ocupaba Morena en una de las zonas más caras de la capital del Estado luce desierta y pintada ya sin los colores morenistas. “Y no tiene presencia ni siquiera declarativa. Es decir, la dirigencia sigue igual que en 2018, cuando la dejó Horacio Duarte Olivares”, recalcó.
Es claro que Morena no sólo es el partido en el poder en el Estado de México, sino que electoralmente tiene un amplio respaldo popular, electoral y social, aunque no por sus dirigentes, sino pese a ellos, explicado por el apoyo que desde un principio tuvieron las causas de ese partido fundado por Andrés Manuel López Obrador.
Eso le procura una enorme ventaja electoral, sobre sus adversarios; especialmente sobre el PRI, que tiene el rechazo de los electores; y del PAN, que nunca ha tenido grandes bases electorales, dado que mantiene su condición de partido de cuadros, con el ingrediente desventajoso de pertenecer ahora al matrimonio Romina Contreras-Enrique Vargas, y de haberse desdibujado en la entidad mexiquense por su alianza con el tricolor, abundo Mata Zárate.
Morena tiene respaldo más allá de su militancia, que es reducida si se compara con los más de 5 millones de votos que obtuvo en suelo mexiquense la ahora presidenta Claudia Sheinbaum Pardo aquí. “El mérito este resultado no pueden reclamarlo sus dirigentes tradicionales, provenientes del PRD, y más bien lo consiguió a pesar de ellos. No debe olvidarse que Morena apenas cumplió 11 años de vida, y tiene la confianza ciudadana, a pesar de sus malos representantes, usufructuarios del liderazgo político, electoral, social e institucional que tuvo el presidente López Obrador y del alto respaldo de la población de la presidenta Sheinbaum Pardo”, concluyó Mata Zarate.






