*El fenómeno revela también el desinterés de inquilinos por hacer de una casa.
De la redacción
Puede existir discriminación en los casos de las colonias de clase media alta, donde los dueños de inmuebles fijan aumentos desproporcionados a los alquileres, imposibles de cubrir por inquilinos con décadas ocupando los departamentos, pero resolver el problema no será sencillo.
“No debemos olvidar que vivimos en un sistema capitalista, donde rige la ley de la oferta y la demanda, por lo que no se puede obligar legalmente a un arrendador a rentarle un inmueble a quien le paga un alquiler menor, en lugar de optar por quien paga uno mayor”, explicó Rigoberto Estrada Lorenzana, especialista en el tea.
Dedicado al ramo inmobiliario, tanto en compra y venta de casas, como en renta de las mismas, propias o de terceros, se refirió así al fenómeno denominado “gentrificación”, que tiene varias definiciones, pero se relaciona con el desplazamiento de familias de colonias trdicionales, por el aumento excesivo de las rentas.
El encarecimiento de los alquileres lo provoca la demanda de casas y departamentos por gente de mayores ingresos, especialmente extranjeros, en su mayoría, de Estados Unidos.
“Lo que las autoridades pueden hacer es legislar para fijar determinado aumento anual a los alquileres, pero no podrán obligar que los nuevos contratos de arrendamiento el arrendador acepte como inquilino a quien ofrece pagar menos”, detalló el conocedor de estos temas.
FALTA DE PREVISIÓN DE FAMILIAS
Estrada Lorenzana habló también de las familias que por décadas ocupan casas o departamentos de colonias como La Roma, la Condesa o la Juárez, de la capital del país, y que en estricto rigor ya pagaron sumas superiores al valor de los inmuebles.
“No es por criticar, pero no puede entenderse que una familia decida vivir en una casa o departamento durante 40 años, como se quejan ahora, y durante ese tiempo no se hayan interesado por hacerse de una casa propia, mediante crédito de instituciones como el INFONAVIT o el FOVISSTE o, en el peor de los casos, de los bancos; sobre todo, porque hace 40 años los inmuebles eran baratos”, subrayó.
Ahora, al ser expulsadas de las colonias donde vivieron por años, “tendrán que irse a instalarse en sitios lejanos, todavía más lejanos de donde hace 40 años pudieron adquirir una casa, muchos a otras entidades, como el Estado de México”, reiteró Estrada Lorenzana.
Muchas personas viven en inmuebles rentados hasta reunir dinero para un enganche de casas, pero tan pronto ahorran, optan por comprarlas, y al final pagan mensualidades menores a los alquileres que cubrían. Insistió en que ninguna autoridad, aun la mejor intencionada, puede suprimir la ley de oferta y la demanda, expresada brutalmente en la “gentrificación”, cuyo significado pocos conocen.






