De la redacción
Al momento de redactar esta información la Cámara de Diputados llevaba 18 horas discutiendo las reformas a la Ley que en 1992 expidió Carlos Salinas de Gortari en materia de concesiones para explotar y aprovechar aguas nacionales, y la norma reglamentaria correspondiente. No es negativo que los representantes populares de vez en cuando desplieguen esfuerzos extraordinarios; sobre todo, cuando se trata de un tema que involucra la vida misma, porque los distritos de riego producen alimentos y deben producir más, para lograr la soberanía alimentaria.
No se diga de la imprescindibilidad del agua para la población, dado el consumo doméstico, sin contar con los usos industriales y de servicios, por lo que la extensión del debate se justificó; sobre todo, por los intereses involucrados, desde los legítimos hasta los ilegítimos y claramente ilegales, como es la extracción del recurso hídrico y su comercialización sin los permisos correspondientes.
Las discusiones se prolongaron demasiado porque el tema fue aprovechado por la oposición para intensificar sus ataques al gobierno desde la tribuna de la Cámara de Diputados Federal, en la misma línea de mentiras, insultos y ofensas que caracteriza su forma de debatir, con apoyo del poder fáctico mediático.
Esas mentiras difundidas desde hace varias semanas agitaron el campo mexicano, porque muchos productores rurales, beneficiarios de concesiones, creyeron falsedades de la oposición y reaccionaron con movilizaciones y nuevos bloqueos carreteros. Fueron irresponsables los legisladores de la oposición o actuaron de mala fe, porque indujeron a esos actos de los campesinos y generaron irritación derivada del riesgo de perder las autorizaciones para aprovechar aguas en actividades agrícolas.
La reforma busca recuperar para el Estado la rectoría en materia de uso de las aguas superficiales y subterráneas, mediante la regularización de las concesiones. La oposición mintió al sostener que no se podía heredar una concesión, y que tampoco se podía vender un predio con la concesión. Sin embargo, finalmente, los cambios que se debatieron y fueron aprobados sólo obligan a gestionar la adjudicación de la concesión con el nombre del nuevo posesionario.
No obstante, la oposición insistió durante 18 horas en que las concesiones iban a ser canceladas. En la ley está claro lo de la herencia de concesiones, pero también lo de la venta de predios con riego. De acuerdo con ésta, sólo debe cambiarse de beneficiario, porque no puede seguir apareciendo como concesionario alguien que falleció hace años o que ya no tiene el terreno de cultivo para el que recibió la concesión.
Como lo sabe cualquier alumno de los primeros semestres de la carrera de leyes, una concesión no equivale a convertir en propiedad un recurso, porque son finalmente bienes públicos, en el caso de los cuerpos de agua, federales, y cuando se transfieren a otras personas debe avisarse a la autoridad y el nuevo concesionario debe gestionar el título de la concesión para que esté a su nombre.
Esto fue distorsionado deliberadamente por la oposición, para generar irritación de los campesinos contra el gobierno, en una posición irresponsable y uso mezquino de un tema que no tiene las repercusiones negativas que denunciaron durante horas los legisladores opositores a la reforma.






