COORDENADAS POLÍTICAS
MACARIO LOZANO R.
CÉSAR DUARTE, RECLUIDO EN EL ALTIPLANO DESDE ANOCHE;
FUE DE LOS NUEVOS ROSTROS DEL PRI, ANUNCIADO POR PEÑA
Cerca de la medianoche de ayer César Duarte, exgobernador de Chihuahua y en su tiempo protector y benefactor de la actual gobernadora panista de dicha entidad -a quien tenía en su nómina secreta y le obsequió una tarjeta de crédito para comprar y viajar al extranjero-, ingreso al penal federal de alta seguridad de El Altiplano, ubicado en Almoloya de Juárez, a disposición de un juez de distrito en materia penal, quien lo reclamaba desde mediados de mayo de este año.
Está acusado del delito de operación con recursos de procedencia ilícita, pero a diferencia de lo que ocurre generalmente con este ilícito grave del fuero federal cuando corre por cuenta de la delincuencia organizada y el dinero proviene del narcotráfico, secuestro o extorsión, el exmandatario chihuahuense no corrió riesgos para obtener esos recursos de procedencia ilícita, porque simplemente los desvió de los fines establecidos en el presupuesto anual de esa entidad federativa.
Y por ello enfrentará igualmente el delito de peculado, por el que fue detenido ayer en ese estado fronterizo, donde gozaba de protección del gobierno panista encabezado por la mandatara Maru Campos, entendible por los grandes beneficios que como gobernador le dio en su momento a la mandataria actual; sobre todo, cuando encabezaba a los diputados opositores; es decir, los de la bancada del Partido Acción Nacional en la Legislatura Local.
El caso de Cesar Duarte tiene muchos ángulos interesantes. Se ha difundido mucho la fiesta que hizo cuando lo liberaron. Hay videos en los cuales aparece bailando (por cierto, es buen bailador), pero también está el caso de la presa que construyó ilegalmente en uno de sus terrenos, donde almacenaba 700 mil metros cúbicos de agua, mientras la población asentada río abajo de la obra carecía de agua para satisfacer sus necesidades básicas. La presa fue o será demolida.
Como este medio lo dio a conocer en su oportunidad, César Duarte fue detenido en los Estados Unidos y extraditados por delitos distintos al de operación con recursos de procedencia ilícita y peculado con contenido patrimonial, y derivado del tratado de extradición de México con el vecino país del norte, no podía ser procesado en México, más que por los delitos contenidos en la solicitud de entrega a la justicia mexicana. Eso le dio mucha confianza, porque lo hizo creer que otros delitos habían quedado en la impunidad.
Sin embargo, el gobierno mexicano, por las vías diplomáticas establecidas y por parte de la Fiscalía General de la República (FGR), solicitó de las autoridades estadounidenses su venia para poder fincarle cargos distintos a los que motivaron su extradición. Esto es válido en el derecho internacional, y Estados Unidos satisfizo la solicitud, sin que el exgobernador se diera por enterado. Se confió porque sabía que según la solicitud original de extradición no podían llevarlo ante la justicia por otros delitos, pero nunca contempló este instrumento jurídico diplomático.
Hoy debió comparecer en el juzgado que lo reclama y era posible que la diligencia se efectuara en el interior del penal del Altiplano, porque parece complicado que se haya preparado con tan poco tiempo un operativo policiaco para traerlo a la sede de los tribunales federales aquí en Toluca, con competencia para desahogar procesos de reos internados en el Altiplano. (Por cierto, con frecuencia se habla de juzgado con sede en el Altiplano, lo cual no cierto), en esa cárcel no hay juzgados).
César Duarte también tiene historia, porque cuando Enrique Peña Nieto controlaba totalmente al PRI, fue presentado, junto con Javier Duarte, Roberto Sandoval, y varios políticos jóvenes que después gobernaron sus estados: Nuevo Léon, Veracruz, Chihuahua, Quinta Roo, Nayarit, Jalisco y Tamaulipas, como los nuevos rostros del priismo. Todos fueron acusados de corruptos y uno de ellos fue ejecutado al terminar su sexenio. Se significaron por ser más corruptos que los viejos rostros del PRI, con la agravante de que se distanciaron de sus gobernados.




