ALEGRA A OPOSICIÓN PARTIDISTA Y MEDIÁTICA
AGRESIONES DE TRUMP AL GOBIERNO Y AL PAÍS
MAXIMILIANO CASTILLO R.
La derecha tradicional y la ultraderecha mexicanas siempre han tenido afinidades con sus pares estadounidenses, aunque nunca hayan sido correspondidas; es decir, jamás las tomaron en cuenta los círculos de poder del vecino país, apoyadores, en cambio, del en su tiempo casi partido único y sus gobiernos: el PRI.
En estos temas delicados las condiciones cambiaron, y en su carácter de representante de un partido opositor minoritario, el dirigente nacional del tricolor, Alejandro Moreno Cárdenas, se atrevió a incurrir en posiciones antinacionales y francamente colonizadas, al acudir a Washington a calumniar al gobierno mexicano y a personajes de Morena.
Lo anunció en un video filmado en la capital estadounidense. Se refirió a sus actividades de un día anterior con funcionarios del gobierno de Donald Trump y con otros políticos influyentes, y dio lugar a que conocedores de la vida política e institucional de Estados Unidos lo consideraran mentiroso, porque en Washington las instituciones se cierran los sábados y domingo, y por ninguna razón abren, y menos para recibir a un político tan desprestigiado como Moreno Cárdenas.
En el interior de México la derecha y la ultraderecha empresarial y partidista opositora respaldan el comportamiento del exgobernador de Campeche y senador con problemas y riesgos de desafuero para que responda ante autoridades penales por presuntos actos corruptos perpetrados cuando gobernó ese estado del sureste.
Lo novedoso es que comparten ese antinacionalismo los grandes medios informativos, convertidos en opositores desde el primero de diciembre de 2018, cuando hasta el 30 de noviembre de ese año fueron apoyadores de los regímenes priistas y morenistas y detractores de la oposición, especialmente de izquierda.
Eso lo prueban los rostros radiantes de los conductores de los noticieros de las cadenas nacionales de televisión, cuando informan de las agresiones del mandatario estadounidense contra el gobierno federal y del país. Les satisfacen las calumnias que difunden colaboradores de Trump.
Un elemental sentido de nacionalismo habría irritado a los presentadores de noticias cuando el gobernante del vecino país dictó una ambigua orden ejecutiva que autoriza a sus fuerzas de seguridad actuar en cualquier lugar contra narcotraficantes, definidos como terroristas por el propio mandatario.
La alegría reflejada en los rostros de esos periodistas alcanzó nivel de regocijo cuando informaron de la recompensa de 50 millones de dólares ofrecidos por el gobierno de Estados Unidos a quienes ofrezcan información que permita capturar al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.
En el caso de México, las intenciones abiertas o veladas de Donald de intervenir militarmente para detener a narcotraficantes deben ser rechazadas con energía por todos, comenzando por el poder fáctico mediático, el cual, además de difundir calumnias y desinformar, como en este espacio lo hemos documentado, muestra entusiasmo por cada acción de Trump contra México, ello le costará perder más de la poca credibilidad que aún le queda. Los traidores son despreciados.




