MEDIOS INFORMATIVOS LOCALES E INTERÉS DE
VARIOS JÓVENES POR HACER BUEN PERIODISMO
MAXIMILIANO CASTILLO R.
En el diarismo impreso del Estado de México siempre ha contado con un reducido número de muy buenas y buenos periodistas. No obstante, insuficientes para elevar el nivel general de la calidad de los medios informativos, por el desinterés de las empresas dueñas de los periódicos en formar nuevos cuadros.
No nos referimos a las páginas Web, porque en estricto rigor no son empresas editoriales, y muchas veces ni quienes las hacen se percatan de que lo que difunden puede ser consumido como noticias en todo el mundo. También por esta razón no es apropiado ubicar esos medios como locales, aunque la inmensa mayoría publica materiales de interés reducido a pequeños ámbitos territoriales; sobre todo, cuando se trata de comunicados de prensa de comunas.
De vuelta al campo de los medios cotidianos impresos locales, hasta hace poco había periodistas, especialmente mujeres, altamente calificadas y calificados. En los dos últimos años se mermó, y ya representaba un número reducido dentro de los cientos o miles de informadores y algunas y algunos optaron en ejercicio de su libertad y voluntad por ingresar al servicio público.
La actividad periodística es de las más celosas y exigentes para con sus practicantes. Quienes la abandonan para desarrollar otras tareas, prácticamente se pierden para el periodismo, porque si regresan ya no vuelven a gozar de la misma credibilidad, pues siempre se le asocia con el servicio público y con los nombres de sus jefes y empleadores en la administración pública federal, estatal o municipal.
Peor ocurre con quienes combinan la condición de periodistas y servidores públicos, porque pesa más en el ánimo de los lectores la figura del empleado gubernamental que la del informador o analista profesional; es decir, fundadamente se ubican sus intereses más cercano a las nóminas públicas que a la opinión pública.
En este escenario, resulta alentador el surgimiento de un grupo de jóvenes reporteros y reporteras que evidencian en sus textos diarios su interés por hacer buen periodismo, seguramente a contrapelo de la posición de los propietarios de los cotidianos donde laboran, siempre desinteresados del tema de la calidad.
No gusta a éstos que se hable de la calidad de los contenidos que difunden en sus publicaciones, pero debe hacerse; sobre todo, porque es claro y demostrable que el periodismo que hacemos no corresponde a lo que demanda y requiere una población cercana a los 18 millones de personas.
Para dar una idea de lo que esto representa, basta decir que son más habitantes que los de Ecuador y apenas unos dos millones menos que la población de Chile, países que en los últimos meses han sido noticias de alcance internacional por sus elecciones presidenciales.
Un reconocido publirrelacionista opinaba al respecto y ponía como prueba de lo mucho que debe mejorar el periodismo mexiquense el hecho de que las grandes tiendas departamentales que operan en el territorio estatal no recurren a los diarios locales para difundir sus grandes promociones.
Ese indicador debería preocupar al medio periodístico local, y en estas condiciones es positiva la existencia de jóvenes informadores e informadoras profesionales con muchas ganas de hacer buen periodismo, aunque no sean producto de un interés de las empresas por mejorar sus contenidos..
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