*Un claro ejemplo de la infiltración es la policía de Acambay. *Deficiente combate beneficia a delincuentes.
De la redacción
Lo ocurrido en Acambay, municipio del norte del Estado de México, donde el día 22 del pasado mes se detectó a policías convertidos en delincuentes dedicados al robo de vehículos del transporte de carga, es sintomático de la persistencia de la infiltración de la delincuencia organizada en los cuerpos de seguridad locales y de un deficiente ataque..
Ese día los uniformados, que cobraban para combatir a la delincuencia, formaban parte de ella, y custodiaban la unidad de caga, en la comunidad de La Loma. El caso es ilustrador en los dos aspectos citados: los cuerpos de seguridad, como parte y al servicio de los grupos criminales, y la deficiencia mostrada en el enfrentamiento por policías estatales y de la Guardia Nacional (GN).
Esta acción ocurrió apenas tres días después de que el anterior jefe de la Policía del municipio, Eulises González Hernández, recibiera una condenada de 46 años y 6 meses por extorsión, que con otra sentencia de 68.6 meses de prisión por desaparición forzada en agravio del comisario de la policía de Temascalcingo, Agustín “N” y su escolta Juan Carlos “N”, acumuló pena de cárcel por 115 años y 2 meses, y la corporación sigue infiltrada por grupos criminales.
Los elementos policiacos de Acambay dieron muerte a un policía de la Secretaría de Seguridad del Estado de México (SSEM) y lesionaron a cuatro. En la balacera no murió, ni resultó herido ninguno de los uniformados malhechores.
No se trata de desear la muerte de nadie, sino destacar una ineficaz actuación de los policías estatales y federales, la cual debe subsanarse en el combate de la inseguridad pública, la violencia y los delitos en el Estado de México.
Doce elementos policiacos fueron sometidos y capturados al final, con el principal mando municipal, Iván “N”, pero con un saldo lamentable para las corporaciones que los enfrentaron a tiros, mientras que la parte agresora no tuvo bajas mortales, ni heridos.
La pertenencia de policías de Acambay a bandas criminales refleja que. para fines de saneamiento de la policía local, la captura de su anterior director, Eulises González Hernández, y sus dos sentencias condenatorias, no tuvo efectos positivos, y refleja los extremadamente difícil que será el saneamiento de las policías municipales, porque lo ocurrido al exmando no inhibió la infiltración de los cuerpos de seguridad por criminales, y de la misma manera, las bajas de policías estatales y federales en La Loma, evidencia que falta capacidad para evitar estos problemas en los enfrentamientos.






