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La ahora UAEMéx y los personajes de su etapa de Instituto, como el ‘Nigromante’

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foto: Cortesía UAEMéx, 2024.

*Coincidieron en sus aulas Ignacio Ramírez, “El Nigromante”, e I.M. Altamirano.

De la redacción

La Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx) reanudó actividades después de las vacaciones de fin de año, con el objetivo estratégico de su transformación, impulsada por su rectora Martha Patricia Zarza Delgado.

“El Espectador” se ha referido ya a esa meta y a su necesidad y conveniencia, por tratarse de una institución siempre perfectible, como lo es toda obra valiosa producto de los esfuerzos humanos.

Por otro lado, de acuerdo con un análisis a la vida académica de la Máxima Casa de Estudios mexiquense, debe hacer todo lo que se requiere para estar a la altura de lo que ha sido desde su fundación, poco después de lograda la Independencia de México respecto de España, con su primera sede en 1828, en Tlalpan, entonces capital del Estado de México..

La institución autónoma de estudios superiores del Estado de México tiene el orgullo y distinción de que en su etapa de Instituto tuvo como alumnos a Andrés Molina Enríquez, José Vasconcelos, Gustavo Baz Prada, Horacio Zúñiga y Daniel Cosío Villegas,

Por si fuera poco, antes, a finales de la primera mitad la siglo XIX  tuvo como miembros de su comunidad a dos grandes protagonistas del pensamiento liberal: Ignacio Ramírez, “El Nigromante”, y su alumno aventajado y como él, figura señera del liberalismo: Ignacio Manuel Altamirano.

Antes y después de su paso por la ahora UAEMéx, “El Nigromante” destacó por su inteligencia, formación académica, cultura, cátedra, creación estética, aunque se conoce más su condición de combatiente radical, uno de los más brillantes ideólogos del grupo de liberales de la Reforma.

Su alumno y protegido, Ignacio Manuel Altamirano siguió sus pasos, aunque en el terreno ideológico muy pocos alcanzaron la dimensión del oriundo de San Miguel de Allende, quien adicionalmente era un intelectual honesto sin par.

Jamás desvió en su proyecto un solo peso de los fondos que administró en los distintos ministerios que ocupó. Los estudiosos del pensador liberal sostienen que su honestidad llegaba a tanto que, adicto a los libros, cuando se encargó de fundar la Biblioteca Nacional no se quedó con un solo ejemplar.

Como periodista, el Nigromante publicó sus textos en 17 publicaciones liberales, y por su congruencia entre la acción y el pensamiento liberal, Ramírez padeció cárcel y destierros injustos, con retornos al país y su reinserción en las luchas.

Fue abogado, ideólogo, escritor, periodista, poeta, orador, polemista invencible, diputado, impulsor de la educación popular y del derecho de las mujeres y de los indígenas a la educación, combatiente contra la intervención francesa y eficaz colaborador de Benito Juárez. Y fue miembro de la comunidad de la ahora UAEMéx. Así de sencillo ese antecedente académico.

El caso de Ignacio Manuel Altamirano es interesante, porque generalmente se le considera guerrerense cuando en realidad fue mexiquense de nacimiento, porque su natal Tixtla, entonces pertenecía al Estado de México. Por eso no fue casual que lo becaran para estudiar en Toluca, capital de la entidad federativa en que nació en 1834.

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