*La FGR no pudo probar sus acusaciones contra el exlíder priista.
De la redacción
Ernestina Godoy, nueva titular de la Fiscalía General de la República, reactivó desde los primeros días de su gestión expedientes de casos relevantes, como el César Duarte, exgobernador de Chihuahua, y expuso el caso de Amparo María Casar, quien fue jefa de asesores de Santiago Creel en la Secretaría de Gobernación.
Todo lo contrario ocurrió con su antecesor en el cargo, Alejandro Gertz Manero, un hombre de 86 años, de pocos resultados positivos en su período, quien dejó la posición para ser embajador.
En el Estado de México Gertz Manero sufrió un serio y sonado fracaso, menos de tres días antes de dejar de ser Fiscal General de la República: la exoneración de Isidro Pastor Medrano, exdirigente estatal del Partido Revolucionario Institucional (PRI), por parte de un juzgado de distrito en materia penal.
La Fiscalía General de Republica, en tiempos del personaje en cuestión, solicitó y obtuvo orden de aprehensión contra el controvertido político, ahora expriistas. Le formuló cargos de operación con recursos de procedencia ilícita, como se denomina la conducta sancionable consistente en comprar bienes con dinero obtenido de actividades delictivas.
Pastor Medrano fue capturado después del 20 de noviembre del año pasado y puesto a disposición del juzgado que lo reclamaba, recluido en el penal estatal de Santiaguito, ubicado en el municipio de Almoloya de Juárez.
También fue imputado por recibir transferencias bancarias cuantiosas, cuyo origen no era legal. La aprehensión del expriista sacudió al mundo político mexiquense, dado su importancia que tuvo en el partido que gobernó la entidad hasta el 2023.
El presunto delito de operación con recursos de procedencia ilícita consistió, según el expediente ministerial y judicial, en la adquisición de un edificio en la capital mexiquense, cuyo precio (fue variable en la información, desde 40 hasta 70 millones de pesos) cubrió con fondos presuntamente obtenidos de actividades delictivas.
Aunque el exdirigente estatal y aspirante a la candidatura del PRI para gobernador fue recluido en la cárcel citada, 144 horas después fue puesto en libertad, para convertirse en el último fracaso de Alejandro Gertz Manero como fiscal general de la República.
Dos temas quedaron flotando y sin respuesta en este caso: la ubicación exacta del inmueble involucrado en la acusación, su uso actual y las motivaciones que tuvo la FGR de Gertz Manero para acusar a Pastor Medrano sin pruebas contundentes para presumir la existencia de los delitos y su responsabilidad penal.
Al final el detenido y exonerado quedó como víctima de una maniobra destinada a perjudicarlo políticamente, en un momento en que le atribuyen intenciones de reactivarse al interior de un poderoso grupo político.






