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Coordenadas Políticas – Macario Lozano – La FGJEM y el castigo a elementos corruptos

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COORDENADAS POLÍTICAS

MACARIO LOZANO R.

BUENO QUE FGJEM CASTIGUE LA CORRUPCIÓN DE SUS

AGENTES, PERO MALO QUE HAYA CORRUPTOS AHÍ

Resulta positivo que la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) proceda contra su personal corrupto, como son los casos de ocho agentes de su corporación policiaca, por actos de extorsión y usurpación de funciones públicas, pero es grave que existan estos casos, que no pueden ser los únicos porque, de acuerdo con la información de la institución, existen 110 expedientes por denuncias de víctimas o por información de medios y redes sociales. Estas últimas fueron desechadas.

Delicada debe ser la situación, porque quienes se atrevieron a denunciar corrieron riesgos de represalias por los denunciados y sus cómplices que tienen en la Fiscalía, lo cual explicaría la decisión de no acudir a seguir sus acusaciones, con el consiguiente riesgo de los agentes corruptos libren la cárcel y la aplicación de la pena, como ha ocurrido en numerosas ocasiones desde hace mucho tiempo, dado que la corrupción en las filas de los agentes del ministerio público y de la policía de la institución es conocida. Es deseable que la FGJEM trabaje en el saneamiento de su personal, que a juzgar por lo que está ocurriendo, no lo ha hecho y las acciones penales ejercidas son producto de denuncias de las personas agraviadas y de los medios informativos, no de un plan de depuración.

De la misma forma, el que agentes policiacos se dediquen a extorsionar evidencia que no existen, se simula o son ineficientes e ineficaces los controles de confianza, porque de existir y ser buenos, habrían detectado a este grupo de policías extorsionadores y usurpación de funciones. Hace unos meses fueron destituidos y encarcelado personal del Ministerio Público que estaba involucrado y protegía a una célula criminal que operaba en municipios del Valle de México, especialmente en Ecatepec.

Cabe preguntar si ese grupo de ocho policías (no les gusta que les digan así y prefieren que les diga agentes o detectives) son los únicos corruptos en la Fiscalía General de Justicia mexiquense o sólo es un ejemplo de lo mal que está la situación en esa institución que goza de autonomía constitucional. Es decir, no son las excepciones, sino la regla, lo que debe preocupar a los mandos estatales, porque eso contribuye a la persistencia de los delitos, a la impunidad y los agravios a la sociedad.

Este grupo de policías, si de verdad son corruptos, seguramente también protegían a células criminales, porque eso es más fácil y menos expuesto a la acción de la ley, puesto que si delinquían directamente, con mayor razón apoyaban a células delictiva. Todo esto queda de manifiesto con el problema del grupo de policías sujetos al ejercicio penal. También habría que investigar si tenían ellos protección al interior de la Fiscalía o se arriesgaban a caer presos sin apoyo alguno.

En todo caso, es muy grave que las instituciones, en este caso la FGJEM, destine fondos públicos para pagarle a sus agentes, vehículos, credenciales, viáticos y otros apoyos para combatir a los delincuentes y que al final ellos traiciones sus deberes y se conviertan ellos mismos en delincuentes, y perjudican a la sociedad, a la que por obligación legal deben proteger y combatir a los delincuentes, no hacerles competencia en el mundo criminal del Estado de México.

Lo menos que debe esperarse de las autoridades de la Fiscalía es que todas las denuncias contra su personal se investiguen a fondo y se castigue a quienes resulten culpables, a la vez que depure sus filas con un plan riguroso, sin esperar a que una mínima parte de las víctimas de los agentes se atreva a denunciar los delitos que cometen quienes son pagados con fondos públicos para combatir a los delincuentes, no actuar como si viviéramos en el mundo al revés.

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