*No les dio tiempo el pueblo de quebrarlo y venderlo como chatarra.
De la redacción
La rebelión de los electores en contra de los gobiernos neoliberales, que llevó al triunfo y a la presidencia de la República a Andrés Manuel López Obrador, impidió que los gobiernos neoliberales quebraran a Petróleos Mexicanos (PEMEX).
No les alcanzó el tiempo para eso, porque en el 2018 fueron arrojados del poder, aunque dejaron a la principal empresa pública del país en condiciones desastrosas, de acuerdo con lo que dio a conocer Víctor Rodríguez Padilla, su director general.
Entre el 2008 y el 2018, los presidentes Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto endeudaron a PEMEX por el equivalente al 130 por ciento de su deuda acumulada en toda su historia hasta el 2007.
Ambos mandatarios, los últimos de un largo período neoliberal de 36 años, argumentaron que necesitaban dinero para modernizar y elevar la producción y productividad de la empresa, a la cual Peña Nieto convirtió en simple “empresa productiva del Estado” con su reforma del 2013, que entró en vigor en el 2014.
Los resultados obtenidos fueron contrarios a los que supuestamente buscaban, pues creció el endeudamiento y se cayó la producción del crudo en un 50 por ciento, en comparación con la que se tuvo durante el sexenio de Vicente Fox Quesada.
De la misma forma, con Calderón Hinojosa y Peña Nieto se desplomó la refinación de crudo y crecieron las importaciones; es decir, la deuda contraída por Pemex, empeoró su situación operativa y productiva, sin que hasta la fecha se conozca dónde quedó ese dinero.
Rodríguez Padilla informó que se ha avanzado en el saneamiento financiero de PEMEX, a pesar de lo que dicen políticos y comentocratas, quienes hablan de que la deuda es mayor y la empresa un barril sin fondo.
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo sostuvo que el abandono de Petróleos Mexicanos no fue casual, sino respondió al objetivo de privatizarlo, por lo cual no se invirtió para elevar su eficacia y eficiencia.
Se fraccionó en varias empresas y cada una con un costoso consejo de administración, lo cual facilitaba la corrupción y hacia perder eficacia y eficiencia operativa y administrativa.
Ahora se está rescatando, para lo cual fue necesaria una reforma constitucional que derogó disposiciones lesivas impulsadas por Peña Nieto. Ya se reintegró su administración y control vertical, con un solo consejo de administración, se redujo la deuda y aumento la capacidad de refinación con la construcción de la refinería Olmeca y la compra de la de Deer Park, ubicada en Texas, y la modernización de las seis que existían y estaban sin mantenimiento y baja producción.






