*Escribía textos para un suplemento de Unomásuno; se puso al servicio de Salinas.
De la redacción
Sin nombrarlo, Juan Pablo Becerra Acosta, hijo de don Manuel Becerra Acosta, uno de los dos más grandes periodistas mexicanos de la segunda mitad del siglo pasado se refirió a Jorge Fernández Méndez un argentino nacionalizado mexicano, enriquecido a partir de su conversión al salinismo.
El nombre del personaje salió con fuerza a la luz pública por su coautoría del libro de Julio Scherer Ibarra, “Ni Venganza ni Perdón”, que narra reales o supuestos hechos ocurridos en el círculo cercano del presidente Andrés Manuel López Obrador, en cuyo gobierno fue responsable del área jurídica en la mitad del sexenio.
Juan Pablo Becerra Acosta laboró algunos de sus primeros años de su carrera periodística en el diario español “El País”, porque en exceso de ética, su padre, don Manuel, no quiso que arrancara su trayectoria en “Unomásuno”, por el ambiente en que se desenvolvería por ser hijo del director general del prestigiado matutito.
En una de sus colaboraciones para “El Universal” se refrió a Scherer Ibarra directamente, de quien presentó su perfil de hombre tortuoso, desleal y enriquecido no por su talento empresarial o extraordinaria capacidad jurídica, sino por intrigas y sospechas de actos de extorsión y deslealtad.
De Fernández Méndez aludió a su acelerado cambio de un hombre pobre a poseedor de una residencia en el Pedregal de San Ángel. No lo dijo, pero esta bonanza económica fue ocasionada por su puesta al servicio del salinismo.
Es el mismo caso de Raymundo Riva Palacio, que sirvió al gobierno de Carlos Salinas de Gortari y ahora, por pertenencia al salinismo o por haber perdido los grandes ingresos que tenía de la presidencia de la República, forma con Jorge Fernández parte del “sicariato mediático” opositor al gobierno morenista, como por los mismos motivos lo son sus patrones.
A diferencia de Fernández Méndez en lo económico, Juan Pablo Becerra Acosta proviene de familia acomodada. Su abuelo paterno fue director general de “Excélsior”, del que su padre, don Manuel, fue subdirector general con Julio Scherer García, pero no tiene la fortuna que acumuló el argentino-mexicano.
Por cierto, Fernández Méndez es articulista de “Excélsior”, un diario que terminó en manos de los Vázquez Aldir, los más enriquecidos dueños de medios informativos, por la vía del tráfico de influencia.
En todo caso, llama la atención de que un hijo de Julio Scherer García haya encargado redactar sus experiencia en Palacio Nacional a un articulista que estuvo al servicio de Carlos Salinas de Gortari y ahora, de los Vázquez Aldir.






