*El mundo al revés: López Doriga, corrido de 2 empleos por corrupto, lo denosta.
De la redacción
Jesús Ramírez Cuevas, quien fue vocero y titular de comunicación del presidente Andrés Manuel López Obrador, y ahora es jefe de asesores de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, fue víctima de una campaña de linchamiento mediático.
Dueños de los grandes medios informativos y sus periodistas, incluyendo a quienes tienen merecido desprestigio por corruptos o ultraderechistas, se ensañaron con el funcionario, aprovechando señalamientos de Julio Scherer Ibarra, exconsejero jurídico de la presidencia, en el sexenio del tabasqueño “Ni venganza, ni perdón”, en el que señala presuntos actos de corrupción de Ramírez.
El coordinador de asesores de la presidencia de la República rechazó lo sostenido en el libro, escrito por uno de los salinistas de hueso colorado, el argentino nacionalizado mexicano, Jorge Fernández Méndez y le exigió pruebas.
Entre los linchadores destacó, como si estuviéramos en el mundo al revés, Joaquín López Doriga, corrido de la televisión pública, precisamente, por corrupto, en el gobierno de José López Portillo.
Volvió a ser corrido. Esta vez, de Televisa, por, según lo difundió Raymundo Riva Palacio, su ahora cómplice en los ataques al gobierno morenista, haber intentado un familiar del periodista, utilizando el poder mediático de éste, extorsionar a María Asunción Aramburozavala, la mujer más rica de México.
Con esos antecedentes, señaló a Ramírez Cuevas de corrupto y, de paso, también criticó a Scherer Ibarra por no haber denunciado oportuna y penalmente al vocero de López Obrador. De esta forma, también le ajustó cuentas, porque la revista “Proceso”, del papá del exconsejero jurídico documentó la corrupción de López Doriga, que motivaron su salida de Imevisión.
Ramírez Cuevas puede ser el hombre más honrado o el más corrupto del mundo, pero no fue atacado por eso, sino porque el poder fáctico mediático le atribuye haber influido en el presidente Andrés Manuel López Obrador, para que pusiera fin al saqueo del erario por parte de empresas mediáticas y de periodistas famosos, todos ahora críticos furibundos de Morena y de la presidenta Sheinbaum Pardo.
Entre los detractores sobresale López Doriga, porque fue el más perjudicado con la decisión de López Obrador, presuntamente inducida por Ramírez Cuevas. El periodista cobraba 5 millones de pesos mensuales en la presidencia de la República hasta noviembre de 2018.
Un tiempo recibía, además, 1.8 millones de pesos cada 30 días en Petróleos Mexicanos. Todo lo perdió o lo vio reducido a montos mínimos comparados con los de antes, lo que no perdona.
López Doriga tenía una mansión y un yate en Acapulco desde que era el reportero estrella del noticiero “24 Horas”, de Televisa, y su fortuna se multiplicó varias veces de entonces hasta el 2018, cuando se canceló el saqueo del erario por medios informativos y periodistas corruptos a gran escala. La ultraderecha empresarial los respalda económicamente, pero no es igual en montos, lo que no le perdonan a Jesús Ramírez Cuevas. Si les mantuvieran los ríos de dinero, nada les importaría.






