COORDENADAS POLÍTICAS
MACARIO LOZANO R.
DESEABLE QUE LOS NUEVOS CAMBIOS EN GOBIERNO
MEXIQUENSE DEN EFICACIA Y BUENOS RESULTADOS
A casi cinco meses de llegar a la mitad del sexenio, la gobernadora mexiquense Delfina Gómez Álvarez efectuó el sexto cambio en su gabinete, más una rotación, además de decenas de ajustes a nivel de direcciones generales. Han cambiado de titulares las secretarías de Finanzas, del Agua, de Seguridad Pública, de la Oficialía Mayor, de Movilidad y el último, el de la Secretaría de Salud, además de la rotación de la secretaria de la Mujer a la Oficialía Mayor.
En este espacio hemos comentado en varias ocasiones los resultados de la gestión gubernamental, por debajo de lo que se necesita en una entidad federativa con casi 18 millones de habitantes, de grandes rezagos sociales acumulados y que no se abatieron en forma notoria en estos cerca de tres años de gestión del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) en la conducción de los destinos del Estado de México, respecto de hecho por los tres últimos gobernante del PRI, los peores en la historia de ese partido.
No se requiere de una alta calificación en el análisis del desempeño de las instituciones para entender que ningún, ni ninguna gobernante le exige la renuncia a una o un colaborador extraordinario. Los despidos son por todo lo contrario y tienen como finalidad mejorar los resultados de una gestión, por lo que esta media docena de cambios de integrantes del gabinete evidencia que, desde el principio, no se cuidó el perfil de quienes fueron candidatas y candidatos a integrar el primer círculo de colaboradoras y colaboradores.
Los resultados del funcionamiento del Poder Ejecutivo no son los que se requieren con urgencia. Y así lo entendió la propia presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, quien ya adoptó un plan para resolver en el menor tiempo posible los problemas sociales más graves de la comunidad mexiquense. Está aplicando fondos federales cuantiosos en respaldo del gobierno estatal y municipales para superar la problemática de la denominada Zona Oriente, donde se asienta una población mayor que la total de cualquier otra entidad federativa, incluyendo a la de la Ciudad de México.
En ese mismo interés de respaldo a las autoridades estatales, la federación destinó miles de elementos de sus cuerpos de seguridad para reducir los altos índices delictivos que se padecían y que notoriamente habían rebasado la capacidad de respuesta y solución de las policías del Estado y de los municipios, como eran y son los delitos de homicidio doloso, secuestro, narcomenudeo, extorsión, despojo de viviendas, “huachicol” de agua, narcomenudeo, robo al transporte de carga y trata de personas.
El otro problema que preocupaba y preocupa mucho a la población del Estado de México es el de los baches, desatendidos por las autoridades estatales y municipales, a cuya solución también se sumó el gobierno de la República con recursos presupuestales y equipo especializado. Los propios servicios de salud están siendo recuperados por la federación, para mejorarlos. La defenestrada titular de la Secretaría de Salud Macarena Montoya, no fue capaz de siquiera informar el nivel de abasto de medicina que recibió de parte del gobierno de Alfredo del Mazo Maza.
En este escenario ocurrió el último cambio en el gabinete estatal, y es deseable que ahora sí, la medida rinda frutos; sobre todo, que quienes ocuparan direcciones generales hagan alarde de capacidad, vocación de servicio, honestidad, decisión de trabajar y servir a una población mayor que la de cualquier país de Centroamérica y apenas dos millones menor que la chilena; sobre todo, porque ya se desperdició mucho tiempo sin ofrecer grandes resultados.
Toda la estructura de mando que acompaña a la mandataria estatal debe mostrar que sabe y quiere servir, y que no ve sus cargos públicos como simples chambas bien pagadas y con jugosas prestaciones, sin compromiso alguno con los intereses del Estado de México. En la última elección, la presidencial del 2024, Morena obtuvo en suelo mexiquense más de cinco millones de votos, la abrumadora mayoría, de simpatizantes que apoyan los objetivos de la cuarta transformación, por ello no puede aducirse que no encuentran a un grupo de 20 mexiquenses de excelencia, para incorporarlas al gabinete de la administración pública.




