*Se adelanta un viraje en la política exterior de la nación europea.
De la redacción
Como lo ha hecho en Centroamérica en elecciones presidenciales, el mandatario estadounidense Donald Trump intervino en la de Hungría, pero fracasó: su protegido, Viktor Orban fuer derrotado por el opositor Peter Magyar. Tump había ofrecido respaldo económico a Hungría, para llevarla a una etapa de prosperidad, si los electores apoyaban al primer ministro, pero no le hicieron caso.
El ultraderechista Orban entregará el poder, que conservó durante más de 15 años en Hungría, en un gobierno incondicional de Estados Unidos y en contra de Rusia, como miembro de la OTAN, y parte de la Unión Europea, en un momento en que los países de ésta mantienen tensas relaciones con Estados Unidos, por la Guerra en Irán.
Hungría tiene un territorio reducido, de menos de cien mil kilómetro cuadrados, pero tiene peso político por su pasado imperial, que ha ido perdiendo -junto con extensiones territoriales- desde 1526, a manos del imperio otomano. También ha sido un país controvertido, pues en la Segunda Guerra Mundial se alineó con los países del eje, que encabezaba Alemania, por lo que resultó perdedor.
De acuerdo con expertos en temas internacionales, la aplastante derrota del dirigente, consecuentemente, de Trump, no se traducirá en cambios radicales en el escenario europeo, pero sí en las relaciones de Hungría con los Estados Unidos, puesto que con el derrotado ultraderechista primer ministro convirtió a su país en peón de Estados Unidos, y más en este segundo período de Donald Trump.
La oferta de ríos de dinero, si ganaba su protegido, no tuvieron efecto en el electorado húngaro, que se volcó en favor de Magyar. En un gesto de madurez, Viktor Orban reconoció su derrota y felicitó a su vencedor, quien desde hace más de diez años es un opositor, y al fin pudo lograr que el primer ministro dejara el poder, lo cual ocurrirá en poco tiempo.






