*Los viejos liderazgos caciques desaparecieron, pero en esto poco cambiaron los nuevos.
De la redacción
La férrea resistencia de los dirigentes de partidos de oposición y de aliados de Morena a la reducción de las prerrogativas y del cambio en el método de asignar diputados y senadores plurinominales frustraron la primera y segunda iniciativas de reforma electoral de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo este año.
“No les importó exhibirse como vividores de la política, reflejo de que la vieja concepción del ejercicio de esta actividad, y del poder, como medio para enriquecerse, tener influencia y vivir con lujo no ha desaparecido”, sostuvo el politólogo Régulo Salazar Montes de Oca.
Esta forma de entender la actividad política profesional y la ocupación de cargos públicos, no para resolver problemas comunes, sino para adquirir fortuna, “lleva implícita la predisposición a la corrupción”, aseveró, que se supone ya fue desterrada en el país.
Pero esa era la mentalidad arraigada en casi todos los viejos políticos del PRI desde que eran jóvenes pobres, y se explica su persistencia, porque hay todavía muchos políticos con poder en el Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), que se formaron en esa organización política, en la cual la corrupción la mantuvo unida.
“No es casual que quienes en el morenismo cargan la sospecha de haberse enriquecido mediante actos de corrupción, como son los casos de Adán Augusto López, Ricardo Monreal, Pedro Haces, además de gobernadoras y gobernadores, previamente hicieron carrera y ocuparon cargos públicos como priistas”, detalló.
Se refirió al caso de Marcelo Ebrard Casaubon, quien no tiene fama de haber sido un priista altamente corrupto, pero sí de ser un político ambicioso, convenenciero, oportunista y de escasa lealtad, lo cual explica su pertenencia al salinismo puro en la época de centenares de homicidios de perredistas, hasta que el presidente Salinas desechó a Manuel Camacho Solís, jefe de Ebrard, como candidato presidencial del PRI y prefirió a Luis Donaldo Colosio Murrieta, recordó.
“El PRI fue corrupto y corrompió también a opositores a escala federal y en los estados, y muchos de esos personajes ahora son morenistas o dirigentes de partidos minoritarios que han sido aliados beneficiados del PRI, del PAN y de Morena, por lo cual decidieron frustrar una reforma electoral que cancelaba sus posibilidades de seguir enriqueciéndose con fondos públicos -como lo son las prerrogativas, deliberadamente fiscalizadas con ineficacia- y cargos plurinominales”, concluyó el entrevistado.






