
EL ANÁLISIS DE “LAS MAÑANERAS DEL PUEBLO”
DESDE MEDIOS PÚBLICOS Y SICARIATO MEDIÁTICO
MAXIMILIANO CASTILLO R.
(Primera parte)
Un axioma sostiene que cuando no hay partidos opositores fuertes, este papel lo asume el periodismo. Lo que no aclara es que a lo largo de la historia, el universo periodístico ha hecho oposición desde posturas antipopulares, contra gobiernos de izquierda, progresistas o nacionalistas (en la mejor acepción del término). Nunca ha cuestionado sistemáticamente al poder en favor de la mayoría.
Por primera vez desde el poder público se ha desenmascarado al periodismo mercenario, en una práctica iniciada en su conferencia matutina el presidente Andrés Manuel López Obrador y continuada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. Y en este escenario, en los medios públicos se examinó a principios de este mes el tema de “las mañaneras del pueblo”, atacadas por el poder fáctico mediático, anhelante del restablecimiento las corruptas relaciones poder público-prensa y reporteros-áreas de prensa gubernamentales.
El tabasqueño avaló la difusión de una lista de medios informativos y periodistas que saqueaban el erario, mediante diversas modalidades de corrupción, razón por la que no cuestionaban a fondo las fallas, ni la corrupción de las instituciones, las cuales los enriquecieron, como quedó documentado.
La reducción de este gasto en más del 70 por ciento irritó a las empresas mediáticas y a lo que después se etiquetó como “sicariato mediático”; es decir, a periodistas famosos que se hicieron millonarios en sus vínculos corruptos con el gobierno desde el sexenio de Carlos Salinas de Gortari.
Ahora están convertidos en opositores al partido en el poder (como no lo habían sido desde el breve gobierno de don Francisco I. Madero), al presidente López Obrador y a su nuevo modelo de nación, en el que puso el gobierno al servicio de las mayorías, con el lema de “por el bien de todos, primero los pobres”, y que continúa la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo..
En este escenario político, electoral, económico, mediático e institucional surgieron las conferencias mañaneras, ofrecidas por el político tabasqueño en un salón de Palacio Nacional, como una necesidad de informar y de desnudar las grandes mentiras del poder fáctico mediático, rencoroso, vengativo y autosobrevalorado, porque en realidad la prensa no tenían el poder, ni la influencia que creían ejercer sobre los mexicanos, como se demostró después.
Con el cambio en la presidencia de la República el poder fáctico mediático se ilusionó con la posibilidad de que la nueva titular, Claudia Sheinbaum Pardo les devolviera la llave para retomar el saqueo al erario y pusiera fin a las conferencias mañaneras, que tanto odiaban y odian. No ocurrió así: Las restricciones al gasto publicitario continuaron y también las conferencias, a quienes consideraron y consideran un ejercicio autoritario del poder; y a los desmentidos de las mentiras los califican de atentado a la libertad de expresión, como si existiera el derecho constitucional a mentir, engañar, calumniar, difamar, desinformar e insultar la investidura presidencial.
En la próxima colaboración se expondrá la visión, ventajas y defectos de “las mañaneras”. Por lo apronto diremos que se trata de un ejercicio democrático, en el que participan hasta quienes pueden ser cuestionados de si estrictamente son periodistas. Por razones entendibles, el examen desde los medios públicos fue cuidadoso en su lenguaje, para no dar lugar a malos entendidos con medios convencionales, irritados por los beneficios ilegítimos perdidos.



