*El discurso de la mandataria mexicana en Barcelona fue vigoroso, pero sereno.
De la redacción
En su muy corta estancia en Barcelona, con su discurso en la cuarta Cumbre en Defensa de la Democracia, sus reuniones bilaterales con los jefes de Estado de cuatro países y en el comunicado conjunto de México, España y Brasil, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo llevó la voz, el prestigio y la visión del mundo de México en estos momentos difíciles por los que atraviesa el planeta, por las decisiones de Donald Trump.
La mandataria mexicana advirtió del riesgo representado por el desprecio al derecho internacional y al multilateralismo, para imponer el unilateralismo, y destinó tiempo para demandar respeto a la soberanía de Cuba, reprobar cualquier intento de acción militar en su contra y para llamar a fortalecer la ayuda humanitaria a la isla, que vive graves problemas por el bloqueo que padece por parte de Estados Unidos, con violación a los derechos humanos.
Ante mandatarios progresistas, en una apretada, pero ilustradora síntesis de la historia de México, iniciada hace siglos, en sus culturas originarias, la presidenta Sheinbaum Pardo expuso los principios de la política exterior mexicana, establecida en la Constitución, producto de aportaciones previas por los próceres de la guerra de Independencia, la Reforma, la Revolución, y de Lázaro Cárdenas.
Presentó a su pares progresistas lo que es ahora el pueblo mexicano: trabajador, honesto, solidario, generoso, partidario de la no intervención de país o países en los asuntos internos de otro u otros, contra el uso de la fuerza para resolver conflictos, defensor de los derechos humanos, de la democracia y la libertad, pero no para explotar y abusar de e imponerse a los débiles.
La jefa del Estado Mexicano recordó el vigor de las culturas originarias, que fueron “acalladas, esclavizadas y saqueadas, pero nunca derrotadas”, lo cual nunca había sostenido un mandatario mexicano en España.
A pesar del corto tiempo de su presencia en Barcelona, visitó y recibió explicación sobre la construcción y funcionamiento de una supercomputadora, cuya entidad pública que la diseñó, planeó, manufacturó y opera, colabora con el gobierno mexicano para la construcción de otra para nuestro país.
En la Cumbre en Defensa de la Democracia propuso se destine el 10 por ciento del gasto en armamento a programas de reforestación y saneamiento ambiental del planeta, para resolver los problemas del cambio climático.
Logró que la próxima Cumbre tenga como sede a México, país que en la actualidad y contrariamente a lo que asevera a toda hora la ultraderecha criolla y extranjera, goza de gran prestigio en el mundo por la defensa de la paz, la democracia, la soberanía, las libertades, la autodeterminación de los pueblos, la cooperación, la solución pacífica de las controversias y la vigencia de los derechos humanos.






