*Año y meses después del “Caso Rancho Izaguirre”, no se hallaron cuerpos.
De la redacción
Más de un año después del ingreso al rancho Izaguirre de un grupo de “Guerreros Buscadores de Jalisco”, periodistas opositores insisten en que ese predio, ubicado en el municipio de Teuchitlán, Jalisco, era un campo de concentración y exterminio de personas y que el gobierno federal sigue ocultando la realidad.
Quienes el 5 de marzo de 2025 ingresaron a las construcciones de ese terreno, del que en el 2012 despojaron a su dueño, Genaro Ramírez, fueron quienes difundieron el hallazgo de 200 pares de zapatos, de cientos de prendas de vestir y de osamentas presuntamente de personas ejecutadas en el lugar.
De ahí se desató una furiosa campaña de desprestigio en los medios informativos (casi todos opositores o resentidos) en contra del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, sin más prueba que lo dicho por el grupo buscador de personas desaparecidas. Lo cierto es que sólo fue una osamenta de una persona.
Se sostuvo, sin prueba alguna, que el rancho Izaguirre era un centro de concentración con fines de exterminio a gran escala, donde habían ejecutado y deshecho centenares de cuerpos de víctimas, casi como los hornos de Adolfo Hitler.
La oposición partidista atizó el fuego de la desinformación y llevó el caso a las tribunas de las dos cámaras del Congreso de la Unión. No importó que las fiscalías generales de la República y estatal, no encontrarán evidencias de un centro de exterminio, pero sí, de reclutamiento y adiestramiento.
No existían hornos crematorios, ni fosas clandestinas, se trataba de un rancho para reclutamiento voluntario y forzado de jóvenes para el “Cartel Jalisco Nueva Generación” (CJNG), y probablemente se llegó a asesinar a alguno de los reclutados, pero no era un sitio de exterminio. Además, se detuvo ya a 47 presuntos criminales relacionados con ese lugar.
El rancho disponía de instalaciones para el adiestramiento de futuros sicarios, pero lo encontrado no podía hacer posible la incineración de cuerpos. A pesar de ello, la oposición mediática insistió en lo del centro de exterminio, y lo revivió cuando se cumplió un año del ingreso al predio de personas buscadoras de familiares de desaparecidos y desaparecidas. El “sicariato mediático” recalcó lo del campo de exterminio, pero sin mencionar que el gobernador de Jalisco en ese tiempo era Enrique Alfaro, quien financiaba a la prensa opositora, a quien Enrique Krauze consideró como el nuevo Mariano Otero. Por cierto, el exmandatario ya abandonó el país.






