COORDENADAS POLÍTICAS
MACARIO LOZANO R.
LUCHA DE TRUMP CONTRA LAS DROGAS, PRETEXTO PARA
VIOLAR SOBERANÍAS; NO COMBATE “LAVADO DE DINERO”
A Donald Trump y a sus billonarios y fascistas colaboradores y a sus entusiastas apoyadores no les interesa erradicar el problema de las drogas en su país porque sencillamente de ellos es el negocio; sobre todo, de los dueños del capital financiero global, los verdaderos capos de capos del mundo, como se ha comentado aquí, pero vale la pena insistir en ello, pues no lo difunden sus grandes medios informativos de alcance e influencia internacional.
Como paréntesis, debe recordarse que con la compra de Warner por Paramount, propiedad de uno de los principales billonarios amigos de Trump la propiedad de los medios informativos alcanzó su máximo nivel de concentración en Estados Unidos, donde hace 40 años eran 50 las compañías dueñas de medios informativos y ahora apenas suman seis, porque Larry Ellison, poderoso magnate respaldador del mandatario estadounidense controla nada menos que HBO, Warner Bros y CNN, que tiene una versión en español y domina la informacion internacional en América Latina.
Volviendo al tema de las drogas en Estados Unidos, territorio donde el valor de las mismas se eleva hasta 40 veces en comparación con su precio en países productores de cocaína, como es Colombia, no hay programas que ataquen las causas del consumo, ni siquiera para desarticular sus redes de distribución y venta al menudeo en las grandes ciudades como Nueva York, Los Ángeles, Chicago o Miami; es decir, lo que aquí denominamos “narcomenudeo”.
Los avances en términos de protección a la salud vía el combate al tráfico de sustancias tóxicas ilegales alcanzados por la primera potencia militar y económica del mundo son resultado del verdadero combate a las drogas que efectúa el gobierno mexicano, con grandes decomisos de distintas drogas cuyo destino era el vecino país; aunque de acuerdo con información de expertos, dichos logros han tenido como consecuencia indeseable el encarecimiento de estos productos ilegales y, por lo tanto, mayores ganancias para el capital financiero mundial.
Estados Unidos ni siquiera intenta combatir las causas de su delincuencia narca, como sí, lo hace México: apoyo a la integración familiar, a los jóvenes para que estudien y trabajen, y las operaciones del gabinete de seguridad federal, que han detenidos a más de 56 mil delincuentes en los primeros 19 meses del actual sexenio, decomisadas decenas de miles de armas y destruidos ceca de dos mil 700 laboratorios donde se producían drogas sintéticas para su exportación ilegal a Estados Unidos.
Trump y su gobierno lo más notorio y contradictorio que hacen es hacerse de la vista gorda con el tráfico ilegal de armas estadounidenses a México para las bandas criminales. Y se trata de armas de alto poder, inclusive de ametralladoras antiaéreas, lanzacohetes y fusiles Barret calibre 50, que se utilizan para asesinar en México y proteger las actividades ilícitas de estos grupos que además de proveer drogas a los Estados Unidos y distribuirlas en México, extorsionan, secuestran y perpetran otros delitos graves.
En eso consiste la contradicción trumpista, porque declaró narcoterrorisatas a estos grupos, pero sus compañías fabricantes de armas son los principales proveedores de armamento para los criminales mexicanos, creando la peligrosa paradoja de que la fortaleza de los carteles se la dan las armas que Estados Unidos les vende, y esto a pesar de que Trump los calificó de terroristas, lo cual significa que se debería combatir a sus fuentes de financiamiento, pero también a sus proveedores; es decir, a las compañías fabricantes de las armas con las cuales se defienden de y atacan a las fuerzas de seguridad. Por cierto, esa definición de “terroristas” no corresponde a las características de la delincuencia organizada que opera en México, pero como la clasificación de “narcoterroristas” es el pretexto para intervenir directamente en otros países, eso no importa a Trump ni a su gobierno.
Con ese mismo criterio equivocado México podría intentar eliminar físicamente en territorio estadounidense a los traficantes de armas que las introducen a México y son la causa de que en menos de 20 años hayan sido asesinadas más de 450 mil personas en el territorio mexicano. Así de absurda es la argumentación de Trump para sentirse con derecho de intervenir militarmente en otros países, mientras permite que sus amigos financieros de alcance mundial “laven” y se queden con la masa de dinero que produce la venta de drogas al menudeo en las ciudades y también en las zonas rurales de la vecina nación.
Todo esto lo ocultan los grandes medios informativos propiedad de los amigos del gobernante, que dejaron de investigar y difundir acontecimientos que no convienen al neofascismo que controla a Trump y su gobierno, en un hipócrita comportamiento de esas autoridades, las verdaderas y grandes beneficiarias de las ganancias que dejan en territorio estadounidense la actividad del narcomenudeo, el cual ocasiona cerca de cien mil muertes al año por sobredosis y deja incapacitados para el trabajo productivo, inclusive para el servicio al ejército a cientos de miles de jóvenes más. Estos problemas no se resolverán con intervenciones militares de Estados Unidos en otros países, con violación su soberanía, integridad territorial y al derecho internacional, debe insistirse, porque en Estados Unidos se oculta.




