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Perdió el movimiento obrero un combatiente: murió Antonio Gershenson

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Foto: Redes sociales.

*Antonio Gershenson fue físico nuclear y defensor de los recursos naturales.

De la redacción

La lucha por los derechos de los trabajadores, la defensa de los derechos humanos y de los recursos naturales y el análisis informado y honesto de la problemática nacional perdió a uno de sus más combativos y honestos protagonistas con la muerte del físico nuclear Antonio Gershenson Tafelov, quien falleció el 5 de este mes.

A sus 83 años, el científico que también recomendaba al gobierno del país un mayor impulso a la energía nuclear, incursionó también en actividades clandestina en los tiempos de gran represión de los gobiernos de Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría Álvarez, enmarcada en la “Guerra Fría” y la “Guerra Sucia”.

Por eso sufrió persecución de los agentes de la siniestra División de Investigaciones para Prevención de la Delincuencia (DIPD), convertida después en Dirección Federal de Seguridad (DFS).

Por esta vertiente de su trayectoria de combatiente de verdad de izquierda fue capturado, refundido en la cárcel y torturado. Estuvo 6 años en Lecumbérri de los 25 años a que lo condenaron por la colocación de artefactos explosivos en la embajada de Bolivia en la Ciudad de México, después del asesinato de Ernesto “Ché” Guevara en ese país, en octubre de 1967.

Sus compañeros de lucha dijeron que Gerchenson no colocó esas bombas, sino que ayudó a elaborarlas, pero que deliberadamente no le incorporaron material potente, porque de lo que se trataba era la de “hacer ruido” y expresar de esa forma la condena a la ejecución por parte de agentes de la CIA, ya detenido, del guerrillero cubano-argentino.

Por ese encierro no estuvo en el movimiento estudiantil de 1968, pero los líderes estudiantiles y académicos que tomaron parte y lo dirigieron lo encontraron en prisión, donde leyó y aprendió mucho sobre los problemas sociales del país y especialmente de la situación de indefensión que padecían los asalariados, controlados por un sindicalismo corporativo corrupto, antidemocrático, represivo y al servicio del capital, que encabezaba Fidel Velázquez.

Se recuerda su participación en el Sindicato de Trabajadores de la Industria Nuclear (SUTIN) y en el movimiento sindical independiente, del que formó parte la Tendencia Democrática” del Sindicato Único de Trabajadores Electricistas de la República Mexicana (SUTERM), que encabezaba Rafael Galván. Participó en la fundación del Partido Mexicano de los Trabajadores (PMT), al lado de Heberto Castillo. Nunca claudicó, ni se corrompió, ni se hizo millonario como lo hicieron algunos de sus amigos, a quienes enriqueció Carlos Salinas de Gortari.

Fue de los fundadores del Movimiento de Acción Popular (MAP), a cuyas cabezas, los izquierdistas radicales les llamaban “los mapaches”, por esas siglas. Casi no hubo movimientos de izquierda en los que no estuviera presente el físico nuclear.   Ese fue el caso del Movimiento Revolucionario del Magisterio, que fundó el guerrerense Othón Salazar. En 1982 fue diputado federal por el Partido Socialista de México, donde por su trayectoria de lucha formó parte de las comisiones del Trabajo, Energía y de Vigilancia de la Contaduría Mayor de Hacienda (ahora Auditoría Superior de la Federación). Y se dio tiempo para escribir bien documentados y orientadores artículos para “La Jornada”. Descanse en paz.

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