EL MES PATRIO DEBE REFORZAR
UN SENTIMIENTO NACIONALISTA
MÉXICO ESTÁ SUJETO A FUERTES PRESIONES DE
TRUMP, CONTRARIAS AL INTERÉS NACIONAL
El gobierno mexicano y específicamente la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo son sujetos de fuerte y permanente presión de un gobierno neofascita y neonazi, violador del derecho internacional, empeñado en reconquistar su hegemonía mediante la amenaza militar e injerencia en los asuntos internos de otros países; sobre todo, los electorales, facultad exclusiva y decisiva de cada pueblo.
Donald Trump y su equipo de colaboradores, tan o más ultraderechista que él, no toleran la posición digna, nacionalista, del gobierno mexicano, reacio a someterse a su estrategia de conquista, conseguida ya en varias naciones latinoamericanas, donde participó directamente para imponer gobernantes sumisos.
El presidente estadounidense abusa del poder económico de su nación, en declive y todo, pero inmenso aún, y de su condición como primera potencia militar del planeta, que erróneamente lo convencen de que puede hacer y deshacer en cualquier parte del planeta y destrozar el marco jurídico internacional, con desprecio absoluto también a los organismos multilaterales fundados para conservar la paz en el mundo, como es el caso de la ONU.
La conmemoración del aniversario número 216 del inicio la lucha por la independencia de México, entonces colonia de España, transcurrió en este escenario inconveniente para los intereses superiores de la nación. Por eso, precisamente, desde antes, pero más en este conocido como el mes patrio, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha sido reiterativa y enfática en cuanto a que México no es, ni será colonia, protectorado o cualquier otra forma de subordinación a gobierno extranjero, por poderosos que sea, en lo cual coinciden casi todos los mexicanos..
Dicha posición de la primera mujer presidenta de la República tiene sustento en la Máxima Norma del país, que define a la nación mexicana como independiente, soberana y sustenta el principio de autodeterminación que orienta la política exterior en los mismos términos aplicados en sus vínculos con otros pueblos.
Donald Trump y sus fascistas colaboradores han sido groseros con México, su gobierno y el pueblo, y este mes patrio debe ser para reflexionar sobre eso y sobre la necesidad de rechazar y condenar el trato que las autoridades del vecino país le dan al nuestro.
Sobre todo, no debe haber indiferencia y, menos, complacencia con las intenciones trumpistas de intervenir con grupos militares de élite en territorio mexicano para detener o eliminar a narcotraficantes, cuando las leyes de Estados Unidos no pueden aplicarse en México, como tampoco las de México en Estados Unidos.
Reflexión aparte debe efectuarse sobre quienes no solo no condenan las injerencias de Donald Trump, sino que las festejan Los satisfacen y desean que se concreten esas amenazas, en una posición antinacionalista que debe exhibirse, porque está movida por la mezquindad, la conveniencia de los intereses individuales o de grupos y una ideología ultraderechista y antinacionalista.





